5 de agosto 2004 - 00:00

Ovacionó el Colón al estupendo Penderecki

Orquesta Filarmónica de Bs. As., dirigida por Krzysztof Penderecki obra propia y de Mendelssohn. (Teatro Colón, 3/8. 11ª función de abono.)

En el Colón con localidades agotadas y ante la sola aparición del más importante compositor polaco se desató una atronadora ovación, que demostró el respeto reverencial a su trayectoria. Instalado el silencio, se oyen los primeros acordes de su «Metamorfosis», Concierto N° 2 para violín y orquesta que se estrena en el país. Es una obra francamente atrapante, con una instrumentación que denota oficio y originalidad, con momentos de intenso lirismo y tocantes episodios.

La solista era Akiko Suwanai, de frondoso currículum y que ya había sido protagonista del estreno asiático del mismo concierto; segura de sí misma y con el don de poder transmitir las ideas del compositor polaco, en un temperamental golpe de arco se rompe la cuerda de su Stradivarius «Delfín» de 1714, que anteriormente fue propiedad de Jascha Heifetz y que a ella le presta la Nipón Music Foundation. Con gran presencia de ánimo, toma el violín de Pablo Saraví -en el atril de «Concertino»- y continúa con su ejecución. Al rato vuelve el músico local con la cuerda nueva, y en un breve interludio orquestal vuelven a hacer el cambio. Admirable.

El monumental Concierto consta de once secciones, pero se ejecutan sin solución de continuidad en un solo movimiento y dura alrededor de cuarenta minutos, tiempo bien empleado en absorber un material temático de infinitas visiones, pero agotador para los músicos de orquesta, solista y director, a los que se vio satisfechos por la buena recepción de la nueva partitura.

La Sinfonía N° 3 en La Menor Op. 56 « Escocesa» de Mendelssohn ocupó la segunda parte del programa, y nuestros filarmónicos siguieron al director con la batuta en la mano izquierda casi se diría que hipnotizados, tal el carisma y la intensa personalidad de Penderecki. Acompañaron el tamaño de su grandeza en un discurso amplio y generoso; las cuerdas especialmente expresivas en el «Adagio».

A punto de estrenarse su ópera «Ubú Rey», si las autoridades están atentas, sería justo otorgarle a Penderecki el título de «Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires», se lo merece ampliamente.

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