16 de diciembre 2004 - 00:00

Pablo Carbonell: el "CQC" de España debutó como director

En rodaje: Pablo Carbonell (el periodista estrella del «CQC» español), Pedro Reyes y Antonio Dechent en la realización de «Atún y chocolate».
En rodaje: Pablo Carbonell (el periodista estrella del «CQC» español), Pedro Reyes y Antonio Dechent en la realización de «Atún y chocolate».
Pinamar (enviado) - En persona, de trencitas y remera de personajes de Sakura Mail con brillitos, la actriz española y ex «chica Almodóvar» María Barranco es tan graciosa como en el cine, máxime si la acompaña Pablo Carbonell, actor, músico, periodista estrella del «CQC» español, y ahora director debutante con el sainete andaluz «Atún y chocolate», comedia negra ganadora en el Festival de Málaga que se acaba de pasar en la muestra de Pinamar. El film fue una de las mayores sorpresas en la pantalla de España, sobre todo porque se atrevió a tratar de manera franca, sin eufemismos, el tema de la inmigración ilegal.

A continuación, un resumen de una conversación con ellos.

Periodista
: Ante todo, ¿cómo nace su historia de un hombre que se mete al mar a robar un atún en vísperas de su casamiento?

Pablo Carbonell: Un marinero me dijo «hay que tener cojones para quitarles un atún a los japoneses». Los atunes son torpedos de 600 kilos que llegan desde el Mar del Norte al Mediterráneo, desesperados por desovar. Imagínese que de los nervios ni comen, y arrasan con las trampas que les ponen en el Estrecho. Pero mi personaje debe agarrar uno. ¿Para qué? Para su banquete de bodas. Pero ahora nadie se casa. Bueno, ahora se van a casar los homosexuales.


María Barranco:Ahí entro yo, porque él se va a casar conmigo, y eso porque nuestro hijo quiere tomar la comunión, así que antes debemos casarnos y bautizarlo. Y además se va a casar porque mi personaje es una mujer fuerte, y cuando una mujer dice «Nos vamos a casar», pues estás jodido porque sin duda nos vamos a casar.


P.:
Pero si han vivido como diez años sin hacer el trámite.

M. B.: Es que toda mujer siempre piensa «yo no voy a pedirle nada, pero apenas se me presente la ocasión...». Y la quiere completa, con vestido de novia, fiesta, álbum de fotos y el novio bien vestido. Tampoco pedí este personaje, pero Pablo, que nos conocemos de hace años, cuando con Pedro Reyes hacíamos como Peter, Paul & Mary, me lo ofreció y me dijo «Quiero una mujer mujer, no una mariquita como haces siempre». No sabes cómo me dolió eso.


P.C.: Tantos años con Pedro Almodóvar la han atrofiado. Yo le dije, cuando va hacia la iglesia, que caminase como Clint Eastwood. Ahora es un icono de los gays españoles.


M.B.: Calla, que cuando conocí a Pedro fue como que se me apareció la Virgen. Dicen que ahora que tiene dos Oscars se ha puesto medio duro, pero yo lo recuerdo que me regañaba de modo divertido, y que con él nunca tenía la impresión de estar trabajando.Bueno, lo mismo con Pablo, que para estudiar el guión me llevó a Zahara de los Atunes.


P.:
Viendo la comedia (que acá desgraciadamente no tiene distribución comercial), pareciera que todo el equipo la pasó muy bien.

P.C.: La pasamos buenísimo. He actuado en rodajes donde te amolaban con que digas exactamente una frase, o debías estarte quieto sudando mientras te ponían el foco y te medían la distancia al lente hasta cansarte. Y me decía «en mi película esto no va a pasar». Que improvisen lo que quieran, no les voy a cortar. Bueno, pensé cortar cuando Antonio Dechent le dijo a un marroquí «Tú, moro. Yo, normal». Ahí me agarré la cabeza, pero a fin de cuentas es su personaje.


P.:
Drogas, inmigración ilegal,racismo, desempleo, su comedia incluye varias cosas inesperadas, algunas de ellas de modo bastante grosero.

P.C.: Quería contar cómo es mi tierra. Esperaban una comedia descerebrada, como el personaje que me marcaron en la televisión, y hago algo social, bromeando casi hasta el límite.


M.B.: Es un poco el carácter andaluz, de reírse de las desgracias. Me encanta ese lema de vida de gente que no tiene ni dónde caerse muerta, pero ni falta le hace. En cambio nosotros andamos apesadumbrados aunque tengamos demasiadas cosas.


P.C.: Al final, terminaron diciendo cosas hermosas, como que la película parecía digna del maestro García Berlanga, o que ser imperfecta en este caso era una virtud. Y bien, pues a mí, que empecé de periodista, ser director me ha dado la oportunidad de que el mundo gire a mi alrededor. Seguiré en esto, pese a quien pese.


M.B.: Y caiga quien caiga, que si él se dice el rey del mundo, yo me siento la reina del mambo. Lo nuestro como actriz y director, siendo tan amigos, de estar tan juntos y vivir todo el rodaje apenas separados por un jardín interior, y visitarnos a mitad de la noche en pijamas cuando alguien tenía una idea, era una relación platónica ideal.


Entrevista de P.S.

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