Más bien, esta peregrina coproducción hispano-criolla pareciera querer inspirarse en cierta tradición teatral, de enredos e intercambios amorosos con final moralizante, que los españoles supieron hacer muy bien en otros tiempos -que no son éstos. Esa tradición requiere gracia, agudeza, vivacidad, y una elegante malicia, algo que la música variada y feliz de
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