Peor que una mala sesión

Espectáculos

«¿Infidelidad?» (Argentina-España, 2007, habl. en español). Guión y dir.: M.O. Menassa. Int.: M.O. Menassa, A. San Juan, O. de Lucía, C. González, L.M. Seguí, A. Menassa, N. Menassa, F. Menassa.

Le dieron por los cuatro costados al doctor Menassa, que a los 66 años quiso darse el gusto de realizar una película, e inadvertidamente le dio al público el disgusto de estrenarla. Se lo aprecia como uno de los argentinos que marcó una línea de psicoanálisis en España, pero, la verdad, es difícil apreciarlo de igual modo como cineasta.

Lo suyo no es ofensivo, pero no pasa el nivel de una película casera como la que puede hacer cualquier aficionado con sus amigos y familiares, para verla después todos juntos, y reírse de sí mismos. Tras lo cual, disimulando objeciones al sonido chato, la mala dirección de actores, y la falta de asesoramiento en el guión (defectos que esta obra también tiene), se pasa a los brindis, festejando lo bien que sale en cámara la esposa del protagonista, y bromeando sobre el posible atractivo sexy de la panza del susodicho protagonista, que en este caso es, al mismo tiempo, director, libretista, montajista, autor de la banda sonora, y letrista de las canciones que allí se escuchan, incluyendo «A los 66 años me divorciaré», que así comienza, y agrega luego otra amenaza terrible: dice que tal vez se dedique al cine.
Claro, el público común no puede ir a los brindis, y solo le queda rezongar contra los defectos. Pacientes y simpatizantes de Menassa quizá tengan más clemencia. Hay algunas partes graciosas, por ejemplo cuando alguien explica a sus alumnas que «el único poder de un psicoanalista es cobrar sus sesiones por adelantado», la esposa se calza unos guantes de box y confiesa al marido que le metió los cuernos con un amigo allí presente, el marido, la esposa, y una amiguita se calzan los guantes y hacen un muy deportivo menage a trois, un pretendido poeta recita sobre «querubines siniestros» y a modo de piropo le dice a una mujer «vaca de humanidad tendida sobre el horizonte del amor», o se oye cantar al conjunto Indios Grises.

Hay otras que hacen reír de tan malas que son, y una, onírica, cuya intención quizás haya sido graciosa, donde alguien es fusilado al grito de «viva Perón», y que suena como la lejana variante del famoso «vivan las cadenas» que hizo Buñuel en una de sus últimas obras. También cabe hallar una risueña variante del «Play Strindberg», de Durrenmatt, donde la vida matrimonial se representaba como una pelea a doce rounds, sin que nadie pudiera salir del ring. En cambio, aquí el doctor la pasa bien, y de la sala de cine se puede salir a los tres minutos.

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