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23 de abril 2008 - 00:00

"Persepolis"

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Casi todo en blanco y negro y con la azarosa historia de una mujer iraní (su codirectora), «Persépolis» es un estupendo dibujo para todos, incluyendo niños de grados superiores.
«Persepolis» (Francia-EE.UU., 2007, habl. en francés). Guión y dir.: M. Satrapi y V. Paronnoud. Film de animación (voces de C. Mastroianni, C. Deneuve, D. Darrieux, G. Lopes, S. Abkarian, F. Jerosme.)

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A esta altura, no parece necesario advertir ( lo hacemos por las dudas) que este dibujo animado es casi todo en blanco y negro, sin mucha carita graciosa ni momento chistoso, basado en una historieta «para adultos». Y que viene en francés con subtítulos. En suma, no es un «dibujito» para niños. Pero es un señor dibujo para todos, incluyendo niños de grados superiores, y persas también, que lo consiguen en el mercado negro.

Protagonista, hasta cierto punto, es la propia autora del dibujo, la iraní Marjane Satrapi, nacida junto al Mar Caspio en una familia de clase media acomodada, y medio izquierdosa, con gotitas de realeza, testigo involuntario de las represiones monárquicas, la revolución que se volvió islámica, las represiones fundamentalistas, la tremenda guerra contra Irak, y otras amarguras. Eso que vivió desde su infancia, lo cuenta aquí, destacando la ingenuidad, el idealismo, el asombro, y hasta la tendencia imitativa de los niños (por ejemplo, cuando, siguiendo a sus mayores, los chicos del barrio quieren masacrar al hijo de un torturador), y destacando también la actitud decidida, o al menos descreída, de muchas mujeres iraníes actuales.

El relato abarca también su adolescencia confusa en Austria, adonde los padres la enviaron esperando darle un futuro mejor, y su juventud de nuevo en Irán. Gracioso, en parte, el relato de sus amores europeos (en especial cuando una escena se repite, según la vive enamorada, o la recuerda, ya desengañada, y ahí el Adonis está lleno de granos, etcétera). E ilustrativo, en todo momento, el asunto en general, con momentos -oníricos o elípticos- muy buenos, e inesperadas pero precisas referencias a «La Piedad», «El grito», «La marcha turca», y otros símbolos ya universales, como, otro inesperado, Carlos Marx, que en la visión de la niña aparece en una nube cerca de Dios. Dicho sea de paso, el héroe de la nena es Bruce Lee, el de la adolescente es Iggy Pop. También cambia la percepción humorística: al principio recuerda lejanamente a Mafalda, pero al final va coincidiendo, casi diríamos naturalmente, con Maitena.

Tres datos al margen: Uno, las voces corresponden a la niña Gabrielle Lopes, Chiara Mastroianni, Catherine Deneuve, y la nonagenaria Danielle Darrieux, que ya hizo de madre de Deneuve (y abuela de quien sea) en «Los paraguas de Cherburgo» y «Ocho mujeres». En esta última cantaba, además, «No hay amor feliz», de Louis Aragon y Georges Brassens. Dos, el codirector de «Persepolis» es el animador y dibujante Vincent Paronnoud, que aquí renuncia a su humor sucio habitual, para ponerse al servicio de Satrapi. Y tres, el libro de historietas «Persepolis», en dos o cuatro tomos según la edición, se consigue con dificultad, lo mismo que otros dos libros interesantes de la misma autora: « Bordados» y «Pollo con ciruelas». En cuanto a sus gotas de realeza, provienen de un sha del Siglo XIX, pero ella las desdeña, no por republicana, sino porque el tipo reconoció más hijos que Urquiza, y eso es mucho decir.

P.S.

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