Pinamar (enviado) - «El perro», «El abrazo partido», y «Roma», en ese orden, ganaron el sábado el premio del público al cierre del Primer Festival «Pantalla Pinamar», dentro de la sección destinada a los diez films locales que este año se lucieron en los mayores festivales internacionales, como un interesante modo de corroborar o cotejar opiniones entre jurados y sencillos espectadores que pagan la entrada.
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Estos últimos días, en otras secciones también se lucieron dos películas de danzas (la argentina «Cielo azul, cielo negro», de Paula de Luque y Sabrina Farji, y la americana «The Company», de Robert Altman), una de artes marciales («Zatoichi», de Takeshi Kitano, sobre famoso samurai ciego), otra, bastante polémica, sobre los problemas de seguridad en los aeropuertos (« Whisky Romeo Zulú», del ex piloto nacional Enrique Piñeyro), y tres dramas españoles.
Estos son, en orden de méritos, «León y Olvido», de Xavier Bermúdez (la relación de amor y agobio entre una chica y su hermano deficiente), « Soldados de Salamina», de David Trueba (excelente reconsideración de la Guerra Civil, mostrando que crueldad y piedad son propias de todo el género humano, y no de un solo bando), y «El crimen ferpecto», de Alex de la Iglesia, que en el fondo es un drama, aunque el público se revuelque de risa. «Me planteo las películas como tragedias, pero algo en mí provoca gracia, cada vez que expreso algo que me causa un sufrimiento espantoso. Entonces me digo 'Hostia, esto puede ser positivo', y vendo mi dolor», comentó De la Iglesia en rueda de prensa. Un día antes de llegar a Pinamar, Alex de la Iglesia debutó en el cine nacional. «Soy muy amigo de Diego Curubeto. El está preparando una docuficción sobre Isabel Sarli y los cofres con escenas censuradas que ella guarda en el fondo de su casa. En esa obra aparezco como director extranjero junto al actor Martín Adjemián y el distribuidor Luis Lavalle. Me gusta eso de actuar como personaje de ficción, y no como lo que soy, que no valgo la pena».
Mención aparte corresponde a los últimos homenajes aniversario, muy emotivos, con copias restauradas de «El crimen de Cuenca» (estaba Mercedes Sampietro en la sala), «Ayer fue primavera» (sorpresa, apareció Panchito Lombard, recordado actor infantil, que encarnaba a uno de los hijos de Analía Gadé en la película), y «Crónica de un niño solo» (sorpresa aún mayor, al final de la proyección apareció precisamente el niño solo, Diego Puente, hoy dueño de una casa deportiva).
No todas son rosas, algunos envíos dejaron con ganas, pero los interesados no paran de felicitarse, ya que un tercio de Pinamar y alrededores fue al cine, en un mes que el promedio de espectadores no pasa de quince por función. Claro que la entrada era baratísima, y hasta había una promoción con una empresa de transportes para tentar a los públicos de localidades vecinas: el boleto a cambio de la entrada para una de las seis películas del día.
Eso, la programación atractiva, y la buena organización incluso para solucionar rápidamente ciertos imponderables (un parlante inadecuado, la llovizna iniciada apenas una hora antes de la enorme fiesta de clausura al aire libre, etc.) hacen que el festival no deba ser cambiado de público, ni de ciudad, como algún otro que hubo también en diciembre. Aún más: los concejales de ambas bancadas ya le han propuesto al intendente Blas Altieri una buena partida para su segunda edición.
El único bochorno del festival lo causó un pequeño distribuidor autoinvitado, que se metió en un sorteo de estadía en Chapadmalal solo para periodistas, y encima lo ganó y no quiso devolver el premio, alegando vagamente que él escribe «para afuera». Debe ser cierto, que algunos hacen cualquier cosa con tal de veranear este año en la Costa Atlántica.
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