1 de septiembre 2005 - 00:00

"Piratas en el pacífico"

Satisfactorio en su aspecto visual, Piratas en el Pacífico es el primer film peruano deanimación digital, adecuado para escolares.
Satisfactorio en su aspecto visual, "Piratas en el Pacífico" es el primer film peruano de animación digital, adecuado para escolares.
«Piratas en el Pacífico» («Piratas en El Callao», Perú, 2005; habl. en español). Dir.: E. Schuldt. G.: P. Gallo y H. Garrido-Lecca. Int. (voces): S. Cayo, A. Isola, J. Echeverría, C. Alcántara. Animación.

Definida varias veces de «quijotesca» en su país de origen, Perú, «Piratas en el Pacífico» es la primera película de animación digital 3D de esa procedencia. Su aspecto visual es altamente meritorio (no tendría sentido compararla con los estándares de Hollywood), y es un espectáculo adecuado para chicos de escolaridad primaria.

La referencia tiene que ver con su condición de película didáctica, con todo lo positivo y a la vez limitante de esta particularidad cuando se trata de entretenimiento, y en especial cuando la historia es la de otro país (por caso, se mencionan algunas figuras de la historia de la independencia peruana rara vez estudiadas fuera de sus fronteras).

Basada en un libro infantil del economista, político e historiador Hernán Garrido Lecca, «Piratas...» es el relato del viaje en el tiempo que hace, en 1969, el niño Alberto Cabello mientras visita con sus compañeros del colegio el histórico puerto limeño de El Callao. Ese viaje lo transporta a principios del siglo XVII, cuando el pirata holandés Jacobo Clerk, llamado «el Hermitaño», intentó doblegar a las fuerzas españolas que comandaba el virrey Diego Fernández de Córdova. La película aprovecha el inagotable potencial de las historias de piratas, aunque -afán docente- no se detiene allí. En su aventura, el pequeño Alberto se hace amigo de otro chico viajero del tiempo, Ignacio, pero que no es contemporáneo suyo sino de mediados del siglo XIX, esto es, que la amistad con Ignacio le da pie al guión para discutir otros períodos históricos, como la Independencia y la constitución del Perú como nación. En definitiva: una vía amena para aprender, aunque afrontando riesgos que ni Shrek ni Toy Story correrán nunca.

Curiosidades: la película costó medio millón de dólares, fue realizada casi íntegramente en el Perú (aunque se terminó de compaginar el Dolby Digital en la Argentina) y un país que demostró mucho interés en verla es China, a cuya lengua se dobló hace poco.

M.Z.

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