Tras su fachada costumbrista, «El viaje hacia el mar» oculta verdadera poesía, y lo que
parecía una película chiquita se vuelve intensa, emotiva y definitivamente disfrutable.
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El viaje nace en un cuento del narrador costumbrista Informate más
Así, medio reticentes, desconfiados, descubrirán el mundo que los rodea. Y el otro mundo, de los turistas, los grandes carteles de propaganda en medio del camino, y las casas de fin de semana con autos lujosos, que les parecen de extraterrestres. El hombre los acarrea como arrepentido a veces de llevar semejantes burros, y se planta al final, bien de brazos cruzados, orgullosode mostrarles toda esa maravilla, como si él la hubiera hecho. Hermoso personaje, el de Entonces el costumbrismo termina siendo fábula poética, el humorismo da paso a una repentina emoción que nos ahoga, y esta película que parecía chiquita, se hace intensa, y definitivamente hermosa. En resumen: se disfruta con placidez, se aprecia por lo bien hecha, y se recuerda con admiración y ternura.
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