6 de julio 2007 - 00:00

Polémica que trasciende a film de Michael Moore

"Sicko", el nuevo documental de Michael Moore, ataca directamente la realidad de la salud pública en los Estados Unidos, exponiendo sus más obvias injusticias en el tono y el formato que hicieron famoso a su director. Hasta allí, nada fuera de lo común. La gran polémica en Internet surgió a partir de un comunicado dirigido a sus clientes por el responsable de publicidad para el sector salud de Google, el buscador más famoso de la red, que sostiene que la mencionada herramienta informática puede ser utilizada para educar respecto de las realidades de la salud y contraponer dichas realidades a lo expuesto por Moore en su trabajo.

Internet surgió como una red cooperativa y uno de los paradigmas que la rigen es el de la gratuidad y el acceso irrestricto a la información, realizando una ingenua contraposición entre lo que es gratis y lo que es pago, cuando un simple análisis indica que no pagar por la información no significa que sea gratuita o que su recopilación, almacenamiento y puesta a disposición no implique un costo. Los buscadores de Internet -una de las mejores y utilizadas herramientas de la última década-, se llamen como se llamen, financian sus servicios a través de la venta de publicidad, un mecanismo que ha ido ganando en sofisticación con el correr de los años y que ha logrado una interesante viabilidad económica para el frustrado sueño de los '90 que fueron las «punto com».

Acceder a un buscador, o a los resultados que arrojan las búsquedas, es un proceso que está pulcramente reflejado en información estadística que, a su vez, sirve como base para comercializar espacios de publicidad cada vez con mayor precisión. Es ingenuo pensar que las cosas funcionan de otra manera.

El hecho que involucra a «Sicko» tomó mayor envergadura cuando el mismo buscador que promociona sus facilidades para realizar una campaña que suavice los postulados negativos del documental, decidió también sacar el trabajo de Moore de su recientemente adquirido sitio para videos, tomando partido claramente por lo que son sus verdaderos intereses como empresa: los beneficios. Muchos opinan que esta actitud lesionará, a futuro, la imagen del buscador pero, ¿no es acaso una ingenuidad también pensar en un supuesto boicot a una herramienta de utilidad por el sencillo hecho de perseguir los mismos objetivos que, por ejemplo, los realizadores de documentales?

Horacio Moreno

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