Porque -aunque a veces amodorrante- la obra es de un refinamiento admirable, casi preciosista, y de un erotismo tan delicado (sobre todo en el momento en que ella misma se deja acariciar, temblorosa de anhelo, por el hombre que ama y que pronto ha de olvidarla) que parece la obra de un experto que ha conducido a su equipo, bastante grande, con absoluto conocimiento y mano firme. Para mayor admiración, ésta es recién su segundo film.
Lástima que con tanta sonrisita de disculpas no se pudo pasar de las formalidades. Que todavía hay pocas chinas directoras, que se apoyó en el director de arte de
Dejá tu comentario