Un error tonto en un peligrosointercambio gangsteril de diamantes por datos bancarios confidenciales se complica aun más por la interacción con una pareja de farmacéuticos, otra de peluqueros, un par de policías, un par de cucarachas y un perro que le ladra exclusivamente a un solo delincuente. Y, como sugiere el título, la disputa entre fumadores y no fumadores hace su parte en el infortunio general.
Cuando la falta de interés y las constantes referencias al cigarrillo empiezan a provocar una seria ansiedad por salir a fumar al hall del cine, por suerte la película acelera el ritmo y el interés, con mucha más acción que diálogos, suspenso y un par de sorpresas violentas que equilibran bien un producto razonablemente bien actuado y filmado, con algunas divertidas sutilezas formales no siempre justificadas, pero que no hacen daño (como los juegos con el split screen y una obsesión por enfocar y desenfocar cosas en el cuadro). Como sólo dura 93 minutos, luego del comienzo vacilante, todo pasa a toda velocidad, sin hacer esperar demasiado el próximo cigarrillo que, como explica la película, no es la principal causa de muerte en el mundo moderno.
Dejá tu comentario