Hacia 1977, y teniendo en cuenta el éxito alcanzado por «El crucero del amor», la cadena ABC decidió la realización de un telefilm titulado «Fantasy Island». Esa película se convertiría en el piloto de la serie que, con el mismo nombre, debutaría en 1978 y se extendería a lo largo de 7 temporadas.
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Una ingeniosa frase de «El vengador del futuro» sostenía que lo más aburrido en unas vacaciones era que uno siempre era uno mismo, y como remate ofrecía el implante de una personalidad alternativa. Muchos años antes, la serie televisiva «La isla de la fantasía» ofrecía a sus invitados la posibilidad de cumplir sus sueños más entrañables durante un fin de semana, en una paradisíaca isla del Pacífico.
El señor Roarke (Ricardo Montalban) oficiaba como una especie de demiurgo que con sólo chasquear los dedos era capaz de convertir en realidad los anhelos de los visitantes, mientras que su ayudante, Tattoo (el diminuto Hervè Villechaize), se dedicaba a ofrecer consejos y pronunciar la frase que lo convertiría en un ícono pop de la época: «El avión, el avión».
En general, las cosas no solían ocurrir como lo imaginaban los involucrados, con giros inesperados que aportaban algún tipo de enseñanza moral como corolario del capítulo. La isla, en definitiva, era una especie de resort sobrenatural H.M.
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