Renovó compradores el arte durante 2006

Espectáculos

Los precios récords alcanzados en las subastas de Christie's y Sotheby's, así como el surgimiento de nuevos compradores provenientes de Rusia, Asia o Medio Oriente -reflejado en el boom del arte contemporáneo- fueron los hechos más importantes en el mercado del arte de 2006. Como lo demostraron algunos increíbles resultados de este año, los protagonistas del momento son gerentes de fondos de inversión y empresarios multimillonarios de regiones que poco tiempo atrás no pensaban en invertir dinero en obras de arte. Ahora compiten con inversores tradicionales y apuestan grandes sumas de dinero en arte.

Gracias a la nueva riqueza de muchos individuos, a las primas multimillonarias de los ejecutivos que trabajan en la City y a la llegada de magnates de países emergentes que establecen en Londres su residencia, aprovechando las bonificaciones fiscales, la capital británica trata de disputarle a Nueva York su posición como centro de ese mercado. Esta nueva demanda, que ha llevado a Christie's y a Sotheby's a abrir casas en Moscú y Shangai, se puso de manifiesto en los precios de las obras obtenidos en las subastas pero también en las cada vez más frecuentes transacciones directas y privadas en las que intervienen tanto coleccionistas como galeristas.

El magnate norteamericano David Geffen (socio de Steven Spielberg y Jeffrey Katzemberg en la productora Dreamworks) vendió tres pinturas -un Jasper Johns, un Willen De Kooning y un Jackson Pollock- a una nueva generación de administradores de fondos de inversión por un total de 283,5 millones de dólares, y otro cuadro de Pollock -No 5, 1948-, por 140 millones de dólares.

  • Récords

    En junio, el hecho más resonante del mercado fue la venta del cuadro Adele Bloch-Bauer I, de Gustav Klimt, una obra expoliada por los nazis, que fue adquirida por el magnate de los cosméticos Ronald Lauder por 135 millones de dólares. «El sueño» de Picasso estuvo por ser vendido en 139 millones de dólares, pero poco antes de entregar la obra a un comprador anónimo, su dueño, el empresario de los casinos Steve Wynn, le dio un codazo y lo agujereó, por lo que la transacción no se realizó.

    Fundada en el siglo XVlll en Inglaterra, Christie's es la casa de subastas más antigua y lleva la delantera en cuanto a volúmenes de ventas, seguido por Sotheby's que también ha alcanzado cifras resonantes. La subasta del 8 de noviembre pasado en Christie's batió todos los records históricos ya que vendió 491,5 millones de dólares por sólo 78 lotes, lo cual da un promedio de 6,3 millones de dólares por lote: un hecho sin precedentes. En ese remate se vendió una obra de De Kooning en 24 millones y un coleccionista de Hong Kong, Joseph Lau, compró un retrato de Mao Tsé Tung de Andy Warhol en 17,4 millones. Una pequeña Marilyn Monroe, también realizada por el pontífice del pop, se vendió en 14,5 millones. El 15 de noviembre se agregaron 19 nuevos récords, con lo que se estima que Christie's aumentó sus ventas este año en un 52 por ciento. Ya en febrero, Christie's había marcado ya un hito en Londres en una subasta en la que se rompieron nada menos que 25 récords mundiales con obras impresionistas y contemporáneas de artistas tan diversos como Chaim Soutine, Salvador Dalí y Natalia Goncharova.

    Un fenómeno parecido se da en Sotheby's, con récord de precio para artistas latinoamericanos como el mexicano Francisco Zúñiga, el uruguayo Joaquín Torres García o el colombiano Fernando Botero, el pasado mayo en Nueva York, o españoles, José Gutiérrez Solana y Santiago Rusiñol, esta vez en Londres. En mayo, Sotheby's vendió «Dora Maar au chat» de Picasso por 85 millones de dólares.

    El apetito de arte que a todos los niveles se aprecia hoy en día en Londres recuerda a algunos lo que ocurrió en la década de 1980 en Nueva York con el éxito fulgurante de artistas como Jean-Michel Basquiat, Julian Schnabel o Andy Warhol. Por lo que se refiere al fenómeno de las exposiciones, que mueven cada vez a más gentes de todo el mundo y contribuyen poderosamente al llamado turismo cultural, este año ha sido también pródigo gracias sobre todo a los centenarios de Rembrandt y Cézanne.

    El 400 aniversario del nacimiento de Rembrandt van Rijn (1606-1669) se celebró no sólo en su país natal, con sendas exposiciones en la casa museo del pintor y en el museo Van Gogh, ambos en Amsterdam, sino también en varios museos de Estados Unidos, como el Metropolitan y el Morgan, de Nueva York, o la National Gallery, de Washington. Algo parecido ha ocurrido con el iniciador de la pintura moderna, el francés Paul Cézanne (1839-1906): además de la exposición estrella titulada « Cézanne en Provenza», en el museo Granet de Aix-en-Provence,que pudo verse también en Washington, se han celebrado otras en París (museo d'Orsay) y Londres (National Gallery) con motivo del primer centenario de la muerte del artista.

    Sin embargo, pese a los vientos de bonanza, en estos días comprar una obra de arte tiene sus bemoles: ésta puede haber sido adquirida irregularmente por el anterior propietario y en algún momento habrá que devolverla. Para ejemplo basta nombrar «Retrato del bebedor de ajenjo», del período azul de Picasso, una obra que hubo que retirar de la venta para evitar conflictos judiciales, cuando había ofertas por más de 60 millones de dólares.

    La fundación de arte del compositor británico Andrew Lloyd Webber que la compró de buena fe años atrás tuvo que hacer lugar al reclamo de propiedad presentado por el alemán Julius Schoeps, como heredero del banquero judío Paul von Mendelssohn-Bartholdy, obligado a vender la pintura en la Alemania nazi.

    En lo que se refiere a la delincuencia relacionada con el arte, el año trajo, entre otras, la buena noticia de la recuperación por la policía noruega de dos importantes obras de Edvard Munch, «El Grito» y «La Madonna», dos años después de su robo. También pudo recuperarse, esta vez mucho más rápidamente, el cuadro del español Francisco de Goya «Los Niños del Carretón», robado durante varios días en el traslado del museo de Arte de Toledo (Ohio) al Guggenheim, de Nueva York.
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