Revive en El Nacional la "fiebre" de los años ´70

Espectáculos

(02/04/2001) "Fiebre del sábado por la noche" se anuncia como una de las producciones más espectaculares que haya conocido el circuito teatral porteño. Inspirada en el film que catapultó a la fama a John Travolta como el sensual bailarín de música disco, esta comedia musical, dirigida y coreografiada por Arlene Phillips, reproduce las deslumbrantes pistas de baile de los años '70, montadas con un gran despliegue de escenografía (construida en Londres bajo supervisión de técnicos argentinos) y de luminotecnia que insumió una inversión de más de 2 millones de dólares.

La versión local en la remozada sala de El Nacional, que subirá a escena mañana y que esta noche tendrá una función avant premiere auspiciada por este diario, está protagonizada por Darío Pretuzio (integrante de varios musicales como «El beso de la mujer araña» y «Mi bella dama»), Silvia Luchetti, Elena Roger y Charlie G.

La versión porteña respeta en un ciento por ciento la puesta original. Las canciones de Bee Gees fueron traducidas al español a excepción de dos de sus temas más populares: «Stayn' alive» y «Night fever». Arlene Phillips cuenta con una impresionante trayectoria en cine («Annie», «Monty Python's Meaning of Life», «Leyenda»), videoclip ( AC/DC, Aretha Franklin, Bee Gees, Diana Ross, Donna Summer, Tina Turner, Elton John, Erasure, Robbie Williams) y televisión (montó shows para Tina Turner, Duran Duran, The Pet Shop Boys, Kiri Te Kanawa, Benny Hill).

Sus trabajos para el West End londinense incluyen a los musicales
«Grease», «Starlight express» de Andrew Lloyd Webber y una versión de «La naranja mecánica» con música de U2. Dialogamos con ella y con Darío Petruzio, el primer Tony Manero de habla hispana.

Periodista: «Fiebre del sábado por la noche» quedó muy ligada a la figura de John Travolta y a la banda sonora de Bee Gees ¿Cuál es el punto fuerte de este musical?


Arlene Phillips:
Creo que «Fiebre...» y su música siguen siendo importantes de generación en generación. La gente conoce y ama esta música que le recuerda a los años '70. El show tiene el sabor de esa época y la ventaja de transmitirlo en vivo y no a través de una película. Es cierto, la actuación de Travolta en ese film es tan memorable que es difícil opinar al respecto. Pero aquí, Tony Manero canta, baila y actúa muy sólidamente a lo largo de dos horas y eso crea un clima festivo. La gente que nunca fue a discotecas sale del teatro con la sensación de haber experimentado eso mismo que sentían los habitués de las disco.

Darío Petruzio:
En la película la música estaba detrás de cada escena. En cambio acá pasa a primer plano. Esa canción que se escuchaba de fondo ahora es cantada por el protagonista. Con eso la obra gana mucho porque los temas que canta Manero son muy sensuales y le dan un perfil ganador. La música y el baile son los puntos más fuertes de la obra, yo siempre digo que este show es una celebración a la música de los Bee Gees. Se conservó el estilo de baile, pero se lo modernizó bastante, ahora tiene más espectacularidad y más riesgo. Pero está el famoso solo de Tony Manero en la disco. Y también su llegada a la competencia, con su característico traje blanco.

P.: ¿La historia quedaría relegada a un segundo plano?


A.P.:
La historia es tan importante como la música y el baile porque es una historia que habla de una transición, que muchos verán como un proceso de crecimiento. Para Tony Manero cruzar ese puente desde su Brooklyn natal a Manhattan significó un gran viaje emocional que no tiene que ver con la distancia real que es muy corta. Yo creo que mucha gente se va a identificar con eso. Además, la obra brinda una mirada muy interesante sobre los '70 que era una época de mucha efervescencia con mucho racismo y sexismo. Hoy somos mucho más «políticamente correctos» que en aquellos tiempos.

P.: ¿Cuál es el perfil requerido para Tony Manero?


A.P.:
Tiene que ser muy buen mozo y su canto tiene que fascinar hasta los pájaros. El papel requiere buenos actores y excelentes cantantes y bailarines. Lo que intento es que ellos mismos traten de encontrar el encanto de este personaje. No es que tenga que resultar un personaje extraordinario, sino alguien con quien la audiencia se pueda identificar. Como lo hizo Travolta en la película. Ese encanto, esa sonrisa seductora y en el fondo... esa inocencia. Eso es lo yo espero encontrar cada vez que busco a un nuevo Tony.

P.: ¿También debe tener un look latino?

A.P.:
No, más bien un look sexy. El Tony inglés es fantástico, pero es un chico rubio, de ojos celestes, con carita de ángel. Sin embargo es terriblemente sexy, como debe ser.

P.: ¿Cómo le suenan los temas de Bee Gees en español?


A.P.:
Suenan bien y es necesario que sean en español porque le cuentan una historia a la gente. Pero es extraordinario el ritmo que tiene este idioma dentro del show. Yo no sé español, pero siento que ellos hablan como la gente de Brooklyn. Enseguida me doy cuenta, por la entonación y por el ritmo, si están cantando y actuando con el sentimiento adecuado.

P.: ¿Los integrantes de Bee Gees vieron alguna vez el espectáculo?


A.P.: Lo vieron y lo disfrutaron mucho, realmente. Yo ya había trabajado con ellos hace muchos años y nunca pensé que los volvería a ver. Pero, bueno, tuvimos que contactarlos para que nos autorizaran algunos cambios y además les encargamos un tema («Inmortality») que luego grabó Celine Dion. Recuerdo que cuando vieron el espectáculo se sorprendieron un poco porque no estaban acostumbrados a que otros cantaran sus temas en un registro tan diferente al de ellos. Pero igual lo pasaron estupendamente.

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