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15 de mayo 2026 - 13:08

Rubén Pires: "Hacer teatro hoy es hoy un acto de resistencia política profunda y el público tiene una encomiable tozudez para seguir habitando esas butacas"

Rubén Pires dirigie “Rinoceronte”, comedia absurda de Eugene Ionesco, los sábados a las 18 en Andamio 90. Se trata de una inquietante y mordaz comedia donde la presión colectiva pone en jaque la identidad individual.

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“Rinoceronte”, comedia absurda de Eugene Ionesco, que dirige Rubé Pires, puede verse los sábados a las 18 en Andamio 90,

“El problema no es ser excluido por ser monstruoso. El problema es volverse monstruoso para no quedar excluido. En Kafka ¿Qué pasa cuando el sistema te expulsa? En Ionesco ¿Qué pasa cuando el sistema te absorbe? Gregor Samsa queda solo porque ya no encaja. Berenguer en Rinoceronte queda solo porque decide no encajar. Ambos muestran lo frágil de la identidad humana frente a estructuras que nos reducen. Kafka encierra el espanto en una habitación. Ionesco, lo suelta por las calles haciendo temblar el piso”, dice Rubén Pires sobre “Rinoceronte”, comedia absurda de Eugene Ionesco, que dirige los sábados a las 18 en Andamio 90, Paraná 660.

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Se trata de una inquietante y mordaz comedia donde la presión colectiva pone en jaque la identidad individual. Cuenta con actuaciones de Marito Falcón, Pablo Drigo, Paloma Santos, Emanuel Cacace, Alejandro Dufau, Iardena Stilman, Jorge García Marino, Leo Evrard ,Mónica Valenzuela, Alexa Cassin, Eduardo Vigovsky y Sofía Brusisi.

La obra toca tópicos como la naturaleza humana, la presión colectiva, el absurdo cuando se convierte en ley. La apatía y la inacción de los individuos como caldo de cultivo para la deshumanización y la pérdida de la esencia humana, un espejo de los fascismos reinantes y las guerras actuales. Conversamos con Pires.

Periodista: ¿Qué tenés en cuenta para una puesta y montaje de Ionesco en la actualidad?

Rubén Pires: Para una puesta de Ionesco en la actualidad lo primero que tuve en cuenta fue realizar una nueva traducción a cargo de Pablo Rey, ya que la editada no cumplía con mis expectativas. A partir de allí comencé las sucesivas adaptaciones hasta encontrar la musicalidad del texto, realicé más de 50 versiones hasta lograr el texto definitivo, a veces en un día producía dos o tres, las fui archivando y les puse fecha y hora para poder identificarlas, hasta fue material de humor en los ensayos para el elenco. El paso siguiente fue elegir el espacio por la variedad de locaciones que la obra requiere, Andamo 90 reunía las condiciones que necesitaba para encarar la puesta en escena. El texto y el espacio vacío. Aunque primero tuve al actor para protagonizar el proyecto.

P.: Esta lucha por mantener la identidad o unirse a la manada, ¿como podes relacionarla con el presente, traza una parábola de los tiempos que corren?

R.P.: Hay una conexión muy potente con el presente en la obra Rinoceronte, además de lo inquietante, ya que la obra no habla solo del fascismo histórico que rondaba Europa cuando fue escrita. Hoy parece haber aprendido nuevos disfraces: usa traje corporativo, algoritmo, discurso de odio en redes, tribalismo ideológico y también la seducción de pertenencia. Ser parte de la manda ofrece un grado de alivio: pensar menos, disentir menos, no quedar aislado y compartir una furia común.

P.: ¿Qué otras analogías podés trazar con la era digital y el imperio del algoritmo?

R.P.: La lógica del rebaño digital premia la reacción inmediata, la indignación veloz, el pensamiento binario. Si no repetís el discurso de tu tribu podes quedar expulsado simbólicamente. En muchos países incluida la Argentina y buena parte del mundo, crece la lógica de "si no estás conmigo, estás contra mí". Está la manada más silenciosa de ser exitoso, productivo, visible. Todos corriendo detrás de métricas invisibles como hámsters con Linkedin. Lo extraordinario de Berenguer no es que sea heroico al estilo clásico. Es frágil, dubitativo, contradictorio, desordenado . Y sin embargo resiste la pregunta ¿que estamos dispuestos a sacrificar para no quedarnos solos?

P.: ¿Cuánto se emparenta esta metamorfosis social a la de Kafka?

R.P.: Entre La metamorfosis de Kafka y la de los rinocerontes de Ionesco hay una metamorfosis física absurda que revela una verdad social brutal. Pero el vector es distinto, y ahí está el nervio que mueve la acción dramática. En Kafka el protagonista Gregor Samsa despierta convertido en insecto. La transformación es individual, íntima, casi doméstica. El mundo sigue igual; el monstruo aparece dentro de la casa. y lo verdaderamente trágico no es el cambio físico, sino como su familia empieza a verlo como una carga, un ser descartable. La pregunta en Metamorfosis es ¿Qué ocurre cuando dejas de ser útil? ¿Cuánto vale tu humanidad cuando no producís? Es una pesadilla de alienación, culpa y exclusión. En Rinoceronte sucede casi lo inverso: no se transforma uno solo, se transforma la comunidad. No aparece un marginado aislado, aparece una mayoría seductora.

P.: ¿Cómo es hacer teatro hoy en Argentina?

R.P.: En Buenos Aires, donde nos encontramos, y de lo que tengo experiencia real, es hoy un acto de resistencia política profunda y consciente. Dado que no es lo económico lo que prima, los métodos de producción son infinitos y admirables en cada producción que se estrena en el teatro independiente. El público también tiene una encomiable tozudez para seguir habitando esas butacas de la salas independientes apoyando nuestras propuestas artísticas a pesar de las dificultades económicas y de otro tipo, que son la coyuntura de estos tiempos de ira.

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