Atom Egoyan, el director de “Ararat”, presentó “The Devil’s Knot” (“El nudo del diablo”) en San Sebastián, un profundo film sobre un crimen que habrían cometido tres adolescentes en los EE.UU.
án - Lástima que los programadores del Festival no confiaron en "Pensé que iba a haber fiesta" para mandarla a competencia oficial, donde Valeria Bertuccelli y la española Elena Anaya hubieran sido candidatas directas al premio de mejor actriz. En cambio la pusieron en Horizontes Latinos, que no premia interpretaciones ni películas sin "contenido social". Ojalá gane algo "Wakolda", que se estrena el 11 de octubre en media España. Y el corto "La mujer perseguida", de Jerónimo Quevedo, que participa en el Encuentro Internacional de Estudiantes de Cine. Los organizadores de este Encuentro son unos idealistas: pusieron en la misma jornada a los representantes de la Universidad de Teheran con los de la Sam Spiegel School de Jerusalem, para que se conozcan.
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Más bien realistas, en cambio, los dos dramas de la competencia oficial que se vieron el jueves. Primero, "Devil's Knot", de Atom Egoyan, sobre el caso nunca resuelto de un triple crimen (para colmo de niños) por el cual tres adolescentes fueron condenados sin mayores pruebas. Años después los liberaron, pero obligándolos a firmar un formulario por el cual siguen calificados como culpables, por lo que no pueden ir a juicio contra el Estado de Tennessee, donde ocurrieron los hechos.
"Quería examinar el espíritu humano, que para cerrar del todo su duelo necesita hallar un culpable. Cómo se siente y actúa una madre, la colectividad, y el propio público. Y los mecanismos por los cuales se pide justicia hasta llegar a la caza de brujas, el apresuramiento y la impotencia", dijo el director de "Exótica" y "Un dulce porvenir", donde tocó asuntos un tanto similares. Un señor, Atom Egoyan, elogiando a cada uno de los buenos observadores que le preguntaban por mínimos detalles de su intriga dramática.
Y luego, "For Those Who Can Tell No Tales", fuerte relato de una turista que descubre las huellas de la barbarie en el lugar donde está de vacaciones. En el hotel "Vilina Vas" de Visegrado, Serbia, unas 200 mujeres fueron violadas por los paramilitares. Muy cerca, todavía están las ruinas del caserío que quemaron con 142 niños, mujeres y ancianos musulmanes adentro. Esto pasó hace 20 años, durante la Guerra de los Balcanes. "Limpieza étnica", dijeron.
"Para hacer esta película tuvimos que fingir que estábamos haciendo otra", contaron la directora bosnia Jasmila Zbanic ("Grbavica") y la actriz australiana Kim Vercoe. Para eso contaron con un amigo autor de guías de turismo y con otro que fungía como supuesto director del film. Con la población no se podía contar: aunque los mayores responsables fueron juzgados y encarcelados por un Tribunal Internacional, todavía persiste el pacto de silencio entre los pobladores. El film termina con una vista del puente al que los bosnios concurren una vez al año, para arrojar 3.000 rosas rojas. Un espectador preguntaba porqué aparece ese puente. Dios le conserve la inocencia.
Hoy se presenta la última de la oficial, "La herida", de Fernando Franco, España, que se anuncia como retrato de una joven con trastornos de personalidad que la llevan a la autodestrucción. Terminan también las demás competencias y secciones informativas (muy buenas las de dibujos animados, Culinary Cinema, Savage Cinema, de deportes riesgosos, y Nagisa Oshima, de quien dieron hasta las malas), mientras siguen apareciendo esas notas de color que afirman el festival. Por ejemplo, una actriz japonesa con precioso kimono y su productora regalando sake a los espectadores a la salida de "A Tale of Samurai Cooking. A True Love Story", el historiador Diego Galán y su film de montaje "Con la pata quebrada", sobre la representación de las mujeres en el cine español, el anciano hijo de un director alemán que en 1942 filmó un documental recientemente recuperado sobre el País Vasco (y se pregunta si el padre se afilió al Partido Nazi por conveniencia o por convicción), el andinista David Lama presentando en el Velódromo de 3.000 butacas y gran pantalla el imponente "Cerro Torre. A Snowball's Chance in Hell", o un loco disfrazado con el uniforme militar del rey, cantando desde los balcones del tradicional hotel María Cristina unas letrillas abiertamente reaccionarias para publicitarar el lanzamiento de una sátira. "Esta noche hace el show completo y podréis golpearle", decía el animador.
Entre las últimas novedades, se anuncian un documental televisivo en HD sobre los tesoros del Museo del Prado, otro muy cinematográfico en 3D sobre el encierro de toros de San Fermín, una serie sobre el santo misionero Vicente Ferrer presentada por su protagonista Imanol Arias, y, entre otras atracciones, algunos orgullos locales: "A la Bizkaina", paseo de la salsa por el mundo, "El rey del Canfranc", con la rocambolesca fuga de un jefe de estación que en realidad era miembro de la Resistencia, y "El método Arrieta", con dos hermanas discapacitadas muy inteligentes, ingeniosas y divertidas. Este último ya se vio en Buenos Aires, pero aquí están ellas en persona recibiendo los aplausos. Así da gusto, aunque la oficial no haya sido tan buena como en otros años.
Premio
Primer premio argentino: "La Salada", comedia de Juan Martín Hsu, ganó el Premio de la Industria de la sección Cine en Construcción, consistente en ayuda de diversas empresas europeas para terminar la postproducción del film. Buen triunfo, por tratarse de una comedia sobre inmigrantes que trabajan y salen adelante (chinos, coreanos, bolivianos), filmada con marcado esfuerzo en un lugar de continuo movimiento. "Las empresas nos habían marcado varias cosas para mejorar, así que no creíamos en el triunfo, pero se nota que confían en la película", señaló el productor Ignacio Rey ("Días de vinilo").
Por otro lado, el premio al mejor proyecto del Foro de Coproducción Europa-América Latina fue para "El acompañante", de Pavel Giroud, producción de Cuba y Francia, seguido por "La tierra y la sombra", de César Augusto Acevedo, Colombia-Francia.
Los siguientes pasos de estos proyectos serán en Ventana Sur, de Buenos Aires, y el Marché du Film, de Cannes. La idea, acordada entre Cannes, San Sebastián y el Incaa, es ofrecer a los mejores un recorrido que ayude a impulsar su promoción internacional en busca de fondos.
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