Mientras el Colón sigue inactivo por problemas gremiales, Venecia asistió el fin de semana a la milagrosa reinaguración de La Fenice, la legendaria sala de ópera que se quemó totalmente en un incendio y fue reconstruida en su forma original hasta en sus mínimos detalles. La ópera de la reapertura fue «La juive» («La judía») de Jacques Halevy, ausente en Italia por 70 años. Esta ópera impresionó mucho a sus contemporáneos, entre ellos Verdi y Wagner. El siglo XX menospreció ese tipo de «grand opera», que sólo llegó hasta hoy en repertorios franceses, pero que en los últimos veinte años recobró en parte el favor de la crítica y del público. La versión fue la del austríaco Günter Krämer. Dirigió Frédéric Chaslin con un elenco en el que descolló el tenor Neil Shicoff.
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