21 de mayo 2001 - 00:00

Se ve 13% de films nacionales contra 70% norteamericanos

Se ve 13% de films nacionales contra 70% norteamericanos
De acuerdo con los resultados dados a conocer en el «World Culture Report 2000», publicación de la UNESCO de 400 páginas, la Argentina ve anualmente 13% de películas nacionales contra 70% de films norteamericanos (17% restante corresponde a films europeos, asiáticos, latinoamericanos y de otras procedencias).

El estudio, que busca medir con cifras y datos el desafío al que se ven enfrentadas las expresiones culturales regionales en relación al llamado proceso de globalización, revela que la Argentina no está, pese a lo abultado de la diferencia, en el peor de los lugares mundialmente.

Si se examina el cuadro se verá que, en el área latinoamericana, nuestro país es el que mayor porcentaje acusa de películas nacionales en relación al cine de Hollywood: Brasil tiene 3% contra un apabullante 95% (lo que además indica también que Brasil apenas ve 2% de cine de otros orígenes); México 4% contra 92%, Colombia 1% contra 92% y Venezuela 1% contra 94%.

El estudio de la UNESCO comprendió a 40 países, excluyendo aquellos cuya producción cinematográfica no supera el piso de las 10 películas al año. Esto deja afuera, por ejemplo, los casos de Uruguay o Chile. Obviamente, tampoco se consideraron los territorios donde el cine norteamericano no se exhibe por razones políticas, como Irán, país que tiene una alta producción propia y que cada vez exporta más.

En el mapa mundial, sólo en tres mercados libres el cine norteamericano vende menos de 50% de las entradas, y los tres son asiáticos: Hong Kong, Malasia y Filipinas. En este último, además, la producción nacional supera en exhibición a la norte-americana. El estudio también revela lo poco que el cine europeo y de otros orígenes penetra en los Estados Unidos: apenas 4%.

«Este estudio parte de la base de que los productos audiovisuales, en la perspectiva de una industria cinematográfica, no son sólo una obra de arte en sí sino también un vehículo para otras formas de educación» escribe en el mencionado estudio Luis Artigas de Quadras, especialista en cine y audiovisual de la UNESCO. En el mismo artículo, Artigas concluye que las cinematografías regionales dependen casi todas de la financiación estatal, pero que tan importante como ésta es la protección legal a la producción local.

«El cantidad de films nacionales parece estar más relacionado con el número de habitantes y su concentración en el medio urbano que con el PBI o el indicador de desarrollo humano», dice. Y, como sugerencia para el fortalecimiento de las expresiones nacionales, agrega Artigas que sería necesario fortalecer el comercio e intercambio entre los diferentes territorios, ya que 15% del mercado no dominado por Hollywood daría un margen aceptable para iniciar ese proceso.

La posición norteamericana, sostenida a través de la poderosa MPAA (la Asociación de Productores que comanda
Jack Valenti) no está de acuerdo con el criterio del estudio. La MPAA siempre sostuvo que un largometraje es un producto de exportación como cualquier otro, y ha enfrentado duramente las políticas proteccionistas que a lo largo del tiempo llevaron a la práctica algunos territorios, como Francia (que tiene 27% de entradas vendidas de producción nacional contra 64% de Hollywood).

Las reacciones a las medidas de promoción y protección cultural también han sido enérgicas por parte de Hollywood, sigue el estudio de la UNESCO, no tanto por los daños que puedan sufrir los intereses norteamericanos en una región sino porque las acciones de este tipo sientan precedentes para que otros territorios promuevan restricciones a la entrada del material norteamericano.

En Cannes

En el recientemente concluido Festival de Cannes apareció un artículo denominado «El cine argentino, entre crisis y renovación» en el semanario del espectáculo «Le film francais». Para el autor, Fabrice Leclerc, la proyección en dos secciones paralelas de «La libertad» y «Bolivia» permitieron al público de Cannes conocer dos autores, Lisandro Alonso y Adrián Caetano, respectivamente, que «ilustran la llegada de una nueva generación de cineastas fragilizados por la política actual del gobierno argentino con respecto a la industria cinematográfica» de su país.

Leclerc subrayó el hecho de que la Argentina es el noveno productor del mundo (con una inversión de 150 millones de dólares) y que la reciente decisión del gobierno argentino de aumentar a 21 por ciento los impuestos a la actividad cinematográfica ha hecho caer la recaudación en las salas cinematográficas en 40 por ciento.

A la luz de lo que ocurrió los últimos días, esta apreciación carece de fundamento porque 30% de caída que efectivamente experimentó la taquilla en la Argentina fue
anterior al decreto del IVA, que por otra parte no se llevó a reflejar aún en la boletería (y, además, sus consecuencias ulteriores permitirán hasta un desahogo mayor a la industria, a partir de la promesa de que los fondos para el cine ya no sufrirán retenciones).

«Los argentinos que estamos en Cannes -dijo en «Le Film Francais» el director Martín Rejtman, que aquí está como productor de «La libertad»- «vemos este impuesto como un freno terrible para los proyectos futuros y como un obstáculo a la llegada de nuevos y jóvenes realizadores, indispensable para la renovación del cine nacional».

La misma publicación anunció además el comienzo del rodaje, el 27 de agosto, del nuevo film de
Fernando Ezequiel Solanas sobre la novela de Isabel Allende, «Afrodita», con Marisa Paredes y Cecilia Roth. Será una producción hispano-franco-italo-argentina, y debería estar lista para marzo del 2002 a tiempo para la 55º edición del Festival de Cannes.

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