31 de mayo 2001 - 00:00

Seagal se reivindica en film entretenido

Escena del film
Escena del film
«Red de corrupción» («Exit Wounds», Estados Unidos, 2001, habl. en inglés). Dir.: Andzrej Bart-kowiak. Int.: Steven Seagal, DMX, Isaiah Washington, Bill Duke, Anthony Anderson, Tom Arnold, Jill Hennesy.

Luego de años de fracasos miserables, nadie hubiera apostado nada por el éxito de una nueva película de Steven Seagal. El fenómeno tiene explicación: «Red de corrupción» no sólo es un sólido entretenimiento de acción, también es un producto que parece estar especialmente diseñado para resucitar al karateca más devaluado entre todos los superhéroes de Hollywood.

Cuando la audiencia se vuelve más sensible y políticamente correcta, Rambo se transforma en una película vieja que ni siquiera se pasa mucho en el cable. En el contexto estilizado de «The Matrix», muchos films intentan tanto ser sofisticados que terminan siendo pretenciosos y esnobs sin ser menos obvios que aquellos incansables combates de Chuck Norris.

«Red de corrupción» logra un equilibrio razonable entre el estilo del cine de acción ochentista y la sofisticación y corrección política a las que está acostumbrado el público moderno. Seagal se burla de sí mismo al encarnar a un policía torpe pero honesto que va de tiroteo en tiroteo hasta que termina dirigiendo el tráfico. Sólo que en su tiempo libre investiga la red corrupta que menciona el título, que por una vez no está integrada por terroristas árabes ni narcos latinoamericanos, sino por guardianes de la ley y el orden. La presencia del desaprovechado director y actor de reparto Bill Duke es por sí sola una razón para elogiar al encargado del casting. En el reparto el que se luce es el rapper DMX, que también hace su aporte al soundtrack.

Alguna vez habitual colaborador de Sidney Lumet, el director de fotografía Andrzej Bartkowiak hace un trabajo mucho más riguroso que el que demostró en su debut como director a secas, «Romeo debe morir». La cámara siempre está puesta en un lugar interesante, y desde lo formal se realzan los momentos más intensos con auténtico esfuerzo por brindar algo imaginativo, dramático y divertido, sin respetar demasiado los límites de lo verosímil. Algo que, de todas maneras, en una película de Steven Seagal, es un esfuerzo inútil.

Dejá tu comentario

Te puede interesar