8 de septiembre 2017 - 22:25
Soledad Villamil: "Si el amor no está vivo, mejor que no esté"
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S.V.: No, porque por suerte, pese a que hay muchas cosas mías en las canciones, siempre me paro desde un lugar en el que puedo crear a partir de una realidad. Nos divertimos haciéndolo. Las tres canciones que compartimos surgen de momentos en los que la pasamos bien. Tiene más que ver con sentarse a jugar que con otra cosa.
P.: ¿La música es la columna vertebral de la pareja?
S.V.: La música es un sostén para nosotros. Es un lugar de encuentro. Él es músico y eso ayuda a que en mi casa siempre haya una situación en la que cualquiera de los dos, junto a nuestras hijas o amigos, nos ponemos a dar vueltas alrededor de una canción.
P.: Hablabas de temporadas. Las series hoy forman parte de la cotidianidad de las parejas. ¿Cómo vivís ese rol desde lo laboral y como espectadora?
S.V.: Como parte del negocio me parece muy interesante. Lo hice con "La casa del mar" y me encantó poder desarrollar una historia en ocho capítulos ya que tiene lo mejor del cine y lo mejor de la tele. Es una combinación que para la ficción está buenísima. Y ojalá se pudieran hacer más. Como espectadora, lo disfruto. Pero está bueno aprovechar todo sin dejar de ir al cine, al teatro o a ver un show. La unilateralidad, empobrece. Es un formato en boga. Son momentos. Y tienen su tiempo. Netflix también va a pasar.

P.: En el disco hay una canción llamada "Tema para Irene", dedicada a tu personaje de "El secreto de sus ojos". ¿Por qué decidiste homenajear a esa mujer y qué representa?
S.V: Es un personaje al que le presté el cuerpo y las emociones, que tiene el anhelo de que su vida sea otra con eso de silenciar los sentimientos. Es una mujer conmovedora que me da ternura, pena y cariño.
P.: ¿Te llegó a cansar la referencia a la película?
S.V: No, siempre es una aproximación cariñosa. Sería loco pedir que no me hablen más de eso. Lo recuerdo como algo muy hermoso. Pero sí, el paso del tiempo me da una perspectiva que me permite escribirle.
P.: Desde esa perspectiva, ¿cómo analizás tu primer acercamiento al mundo del arte?
S.V.: Fue a finales de los 80. En su momento, la sensación era que todo estaba por hacerse. Con artistas que venían de experiencias con muy pocas posibilidades de expresión. El Parakultural era un espacio de autogestión. Cuando subían Urdapilleta, Batato Barea y Tortonese se sentía cómo que daban a conocer historias que ellos mismos escribían, dirigían y hasta le ponían su vestuario. Todo en un ambiente de mucha libertad. Fue una época muy determinante para mucha gente de mi generación.
P.: En tus discos, el amor es un tema recurrente ya sea desde la propia composición como desde la interpretación. ¿Qué enseñanza te dejó todo ese abordaje?
S.V.: Que si el amor no está vivo, mejor que no esté.
*Soledad Villamil se presenta esta noche a las 21 en el teatro Margarita Xirgu.




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