8 de septiembre 2017 - 22:25

Soledad Villamil: "Si el amor no está vivo, mejor que no esté"

Soledad Villamil: Si el amor no está vivo, mejor que no esté
En los 20 mandamientos para hacer una canción que Charly García escribió hace ya diez años, el artista toma las palabras de Peter Gabriel para explicar cómo siempre aparece una respuesta ante una hoja vacía: "Si le ponés un revolver a cualquiera que quiere componer, compone".

Más acá en el tiempo, pero ante la misma necesidad, Soledad Villamil, quien se declara fanática de Say no More, indaga en la recámara de su memoria para encontrar aquellas palabras. "Charly siempre lo dice mejor, pero si tenés la urgencia y te sentás a escribir, algo bueno va a terminar saliendo", dice ante el nuevo desafío que significó dejar de lado a la intérprete que mostró en sus discos anteriores.

En "Ni antes, ni después", su nuevo trabajo, la cantante deja en claro que el tiempo para hacerse cargo del protagonismo estelar de sus canciones es ahora. En este momento que la encuentra, como exhibe desde el arte de tapa del material -que fue grabado en vivo y también cuenta con un DVD-, bajo la luz de una noche porteña, sin tanto viento rioplatense, con el semáforo en pausa y en el cruce de varias calles que bien podrían ser los diferentes géneros que la atraviesan a la hora de narrar. "Todas comparten un universo que las reúne, pero hay mucha diferencia entre cada una porque cuentan cosas distintas. Son canciones de bordado fino. Historias pequeñas", expone.

Periodista: El disco abre con "Temporadas", una canción compuesta con tu pareja -N.D.R: el actor y músico Federico Olivera- en la que contás las diferentes etapas del amor. Llevan más de 17 años juntos. ¿En qué temporada están?

Soledad Villamil: En una temporada en la ya sólo queda lo bueno: los mejores actores y los mejores guionistas. Hicimos muchas pruebas. Fuimos y vinimos. Tenemos mucha experiencia y sabemos lo que queremos.

P.: -¿No crees que el hecho de que él participe en la composición limita tu canal y tu caudal de expresión?

S.V.: No, porque por suerte, pese a que hay muchas cosas mías en las canciones, siempre me paro desde un lugar en el que puedo crear a partir de una realidad. Nos divertimos haciéndolo. Las tres canciones que compartimos surgen de momentos en los que la pasamos bien. Tiene más que ver con sentarse a jugar que con otra cosa.

P.: ¿La música es la columna vertebral de la pareja?

S.V.: La música es un sostén para nosotros. Es un lugar de encuentro. Él es músico y eso ayuda a que en mi casa siempre haya una situación en la que cualquiera de los dos, junto a nuestras hijas o amigos, nos ponemos a dar vueltas alrededor de una canción.

P.: Hablabas de temporadas. Las series hoy forman parte de la cotidianidad de las parejas. ¿Cómo vivís ese rol desde lo laboral y como espectadora?

S.V.: Como parte del negocio me parece muy interesante. Lo hice con "La casa del mar" y me encantó poder desarrollar una historia en ocho capítulos ya que tiene lo mejor del cine y lo mejor de la tele. Es una combinación que para la ficción está buenísima. Y ojalá se pudieran hacer más. Como espectadora, lo disfruto. Pero está bueno aprovechar todo sin dejar de ir al cine, al teatro o a ver un show. La unilateralidad, empobrece. Es un formato en boga. Son momentos. Y tienen su tiempo. Netflix también va a pasar.



P.: En el disco hay una canción llamada "Tema para Irene", dedicada a tu personaje de "El secreto de sus ojos". ¿Por qué decidiste homenajear a esa mujer y qué representa?

S.V: Es un personaje al que le presté el cuerpo y las emociones, que tiene el anhelo de que su vida sea otra con eso de silenciar los sentimientos. Es una mujer conmovedora que me da ternura, pena y cariño.

P.: ¿Te llegó a cansar la referencia a la película?

S.V: No, siempre es una aproximación cariñosa. Sería loco pedir que no me hablen más de eso. Lo recuerdo como algo muy hermoso. Pero sí, el paso del tiempo me da una perspectiva que me permite escribirle.

P.: Desde esa perspectiva, ¿cómo analizás tu primer acercamiento al mundo del arte?

S.V.: Fue a finales de los 80. En su momento, la sensación era que todo estaba por hacerse. Con artistas que venían de experiencias con muy pocas posibilidades de expresión. El Parakultural era un espacio de autogestión. Cuando subían Urdapilleta, Batato Barea y Tortonese se sentía cómo que daban a conocer historias que ellos mismos escribían, dirigían y hasta le ponían su vestuario. Todo en un ambiente de mucha libertad. Fue una época muy determinante para mucha gente de mi generación.

P.: En tus discos, el amor es un tema recurrente ya sea desde la propia composición como desde la interpretación. ¿Qué enseñanza te dejó todo ese abordaje?

S.V.: Que si el amor no está vivo, mejor que no esté.

*Soledad Villamil se presenta esta noche a las 21 en el teatro Margarita Xirgu.

Dejá tu comentario

Te puede interesar