Hay que bancarse un padre lleno de frases hechas, música buena pero redundante, un par de canciones, algunos chistes mal traducidos y otros medio ordinarios, y una extensión algo excedida para el público infantil al que va dirigida la obra. En compensación, se aprecia un trabajo más elaborado de animación y dirección de arte, mucha filmación en exteriores, sobre todo en la parte bonita del Central Park y alrededores, y se aprecia incluso un buen guiño cinéfilo: en una especie de autocine, la parejita de animales está mirando
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