20 de marzo 2023 - 00:00

Subastarán parte de la colección Jacoby

El artista conceptual, sociólogo, curador y letrista de varios hits de Virus, Roberto Jacoby, subastará 60 obras de su colección personal, entre las que hay piezas de León Ferrari, Matías Duville, Mariela Scafati, Fernanda Laguna, Rosario Bléfari y Sergio Avello, y, de forma innovadora, les dará a cada uno de ellos (o sus derechohabientes) el “droit de suite”, el 3% de del dinero obtenido por la venta. Organizada por la galería Roldán, la subasta se podrá visitar de 10 a 19 hasta pasado mañana, cuando a las 19 comience la subasta.

“Desde hace algunos años estoy centrándome en las poesías y las canciones. Mi compañera, Mariana “Kiwi” Sainz, dice que siempre fui poeta pero que lo supe disimular con discreción. Y ahora creo que se terminó la discreción...”, dijjo Jacoby sobre el motivo que lo llevó a armar la subasta. Reconoce, además, que gran parte de las obras permanecieron durante décadas colgadas en las paredes de su casa en el barrio de Congreso y que vivir en un hogar cargado de tanto sentido artístico puede ser agobiante. Jacoby (Buenos Aires, 1944) construyó su obra y trayectoria con la defensa de la “desmaterialización del arte”, con foco en los lazos y las ideas por sobre las obras. Creador de más de 30 canciones de Virus, fue el fundador de la mítica revista de arte Ramona. Con el proyecto “Venus” ganó la Beca Guggenheim que le permitió idear una microsociedad dedicada a contactar gente entre sí, que con su propia moneda les permitía a sus asociados intercambiar bienes y servicios al margen de la economía nacional. Ahora, se subastará un lote de aquellos billetes con un base de 1.500 dólares. En aquel momento, en una clara muestra de “desmaterialización” el artista respaldó aquella moneda imaginaria con los fondos de la Guggenheim y, después, los donó.

Jacoby y el grupo al que se vinculó en sus comienzos -en el que se destacaba el filósofo y ensayista Oscar Masotta- practicaron un tipo de arte novedoso para la época. La decisión de armar una subasta la tomó durante la pandemia. “Hice pintar mi casa durante aquellos días de encierro, por lo cual tuve que bajar todo y guardarlo unos días. Y al volver, me encontré con las paredes blancas y, sorprendentemente, me sentí aliviado. Las obras no dejan de ser objetos cargadas de las pulsiones de otros, ahí está su vida y la intensidad de muchos. Es como vivir acompañado de otras almas”, dijo.

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