El teatro propondrá un "pasaporte cultural"

Espectáculos

El documento serviría como salvoconducto para actores y público en el toque de queda.

Los empresarios teatrales nucleados en AADET se reunirán mañana con funcionarios de Cultura de Nación luego de presentar ante Tristán Bauer y Lucrecia Cardoso la habilitación de un pasaporte cultural, documento que les permita realizar funciones y con el fin de que artistas, técnicos y espectadores asistan y circulen en horarios restringidos. Inspirados en España y otros países donde esta iniciativa funcionó para mitigar las clausuras impuestas por la pandemia, y en vistas a que las restricciones se extenderían más allá del 21 de mayo, los teatristas buscan el apoyo del sector público para ser exceptuados de la franja horaria restringida, amparándose en el teatro como zona segura y libre de contagio. Y recuerdan que con estas tres semanas de cierre serán cinco en total sin actividad.

Ariel Stolier del Paseo La Plaza dijo a este diario: ¨El pasaporte busca dar una respuesta operativamente viable para que las artes escénicas sigan, ya que venían teniendo un buen desarrollo bajo protocolos autorizados. Los números demostraron que las salas no eran foco de riesgo, con uso de barbijo en todo momento, distancia, renovación de aire exterior al 100%, filtros F7. El pasaporte apunta a autorizar la actividad en teatros y su apertura en horarios nocturnos más alla las de las restricciones generales, dado su carácter natural nocturno. Las artes escénicas trabajan cuando el resto no trabaja, sino no podríamos aspirar a tener públicos¨.

La propuesta de AADET consiste en que las entradas, que están nominalizadas con el nombre y apellido del comprador y sus acompañantes, habilite el traslado al teatro y la vuelta al hogar. En tanto es evidente que el caudal de gente que se mueve para ir al teatro no resulta significativo, sobre todo con aforos limitados. Tal como se firma en la declaración jurada a la hora de comprar una entrada, el público de teatro no puede acceder a las salas por medio de transporte público. De cristalizarse el pasaporte, redundaría en recupero para actores, directores, autores y todo el personal involucrado en contraste con cinco semanas de trabajo que se perderían hasta el 21 de mayo.

Carlos Rottemberg, flamante presidente de AADET, señaló: ¨Lo más importante es que si no hacemos esto seguimos dando una señal de hasta dónde los espacios culturales serían peligrosos. Después de haber hecho inversiones que permitieron que decenas de espacios se hayan podido abrir, entonces habría carecido de sentido lo que hicimos, consensuado con las autoridades. Los que cumplieron, ¿dónde quedan ahora y cómo se diferencian de aquellos que no abrieron por no poder enfrentar las reformas exigididas? Por no mencionar las otras actividades comerciales abiertas que no tienen que ver con lo cultural. Entonces, si el problema es la cirulación, arreglemos la circulación porque lo otro ya lo habíamos arreglado antes. El pasaporte funcionó en varias ciudades del mundo y es un salvoconducto. El beneficio para la actividad que hoy está cerrada no provoca en la circulación ningún tipo de masa crítica que ponga en jaque la norma general. Para espacios, artistas y trabajadores, abrir significa el 100%. En cambio, a los efectos de impacto de circulación, no existe¨.

Sebastián Blutrach, de El Picadero y Cervantes, concluyó: ¨El pasaporte nace como respuesta, entendiendo la situación sanitaria y también la necesidad de trabajar luego de un año durísimo con varios meses cerrados. Es fundamental para sostener el tejido de artistas, técnicos y donde el teatro demostró ser seguro. En España hay antecedentes que funcionaron muy bien y que a pesar de los toque de queda permitía que la gente circule para ir a un espectáculo cultural. Después de un año, hay que encontrar alguna manera sin que rebalse lo sanitario¨

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