31 de mayo 2026 - 00:00

Andrés Spilzinger, CEO de Plateanet: "Dejamos de ver a las pantallas como una competencia y entendimos que potencian al teatro"

El empresario explicó cómo la pandemia transformó el vínculo entre el streaming y el espectáculo presencial. La actividad teatral de Buenos Aires vive un momento de auge inédito, asegura.

Por los teatros de la avenida Corrientes circulan más de 15.000 personas cada sábado a la noche.

Por los teatros de la avenida Corrientes circulan más de 15.000 personas cada sábado a la noche.

La industria del espectáculo en vivo en Argentina atraviesa un momento de vitalidad inédita, traccionada por un cambio de paradigma en el consumo cultural y una maduración tecnológica que transformó la forma en que el público se vincula con las salas.

En ese universo, hay un segmento muy específico que también tomó fuerte impulso: la actividad teatral. En el centro de este ecosistema se ubica Plateanet, la compañía fundada en 2007 por los principales teatros de la Ciudad de Buenos Aires, que hoy gestiona la comercialización de butacas en más de 100 teatros en todo el país.

Lo que comenzó como una operación dominada por la venta telefónica y un 80% de personal dedicado al call center, ha evolucionado hacia una plataforma digital integral que procesa entradas para más de 550 obras simultáneas bajo una infraestructura de tecnología propia.

Bajo la conducción de Andrés Spilzinger, CEO de la firma, Plateanet no solo se consolidó como la principal ticketera del sector comercial, sino que impulsó conceptos como el Distrito Teatral en la emblemática Avenida Corrientes.

Esta visión estratégica permitió que la empresa acompañara la transición de la venta web a la venta mobile, integrando herramientas de validación de QR y reportes en tiempo real que optimizaron la gestión de los productores.

Según explicó Spilzinger durante una entrevista con Ámbito, después de la pandemia el teatro logró romper la barrera generacional y recuperar un lugar central en la agenda de entretenimiento de los argentinos, apoyándose en la tecnología como un aliado para potenciar la experiencia presencial en lugar de desplazarla.

Periodista: ¿Cómo fueron los inicios de Plateanet?

Andrés Spilzinger: Cumplimos 19 años de desarrollo e historia como PyME en Argentina. Fue un recorrido intelectual y emocional muy intenso para una compañía de base tecnológica, con varias decenas de empleados. Atravesar tantas etapas de la Argentina no fue sencillo, pero tampoco lo fue acompañar la evolución de la tecnología a nivel internacional.

Cuando arrancamos, todavía no existían WhatsApp ni Instagram. De hecho, prácticamente no existía el comercio electrónico tal como lo conocemos hoy. Durante nuestro primer año tuvimos menos de diez ventas online. Todo era venta telefónica y eso también se reflejaba en la estructura de la empresa: cerca del 80% del personal trabajaba en nuestro propio call center, atendiendo dos turnos diarios para brindar soporte y servicio.

ANDRES SPILZINGER PLATEANET
Andrés Spilzinger, CEO de Plateanet.

Andrés Spilzinger, CEO de Plateanet.

Con el paso de los años, y a medida que el mercado fue incorporando hábitos digitales, las ventas migraron de la atención telefónica a la web. Luego llegó la venta móvil, porque hoy la mayoría de las personas compra directamente desde el celular, algo que al principio generaba mucha resistencia. Actualmente la experiencia es completamente digital: el usuario compra desde el teléfono y accede a la sala con un código QR.

El cambio en la comercialización de entradas fue enorme. Antes había que acercarse personalmente a una boletería. Hoy alguien puede estar viajando en subte, elegir un espectáculo, seleccionar la ubicación, aplicar descuentos, comprar la entrada y recibir el QR en cuestión de minutos. La transformación de los últimos veinte años fue realmente impresionante.

P: ¿Cómo está constituida hoy Plateanet y qué presencia tienen las ticketeras internacionales en el mercado local?

AS: Las ticketeras más importantes del mercado argentino seguimos siendo empresas locales. Plateanet tiene capitales nacionales, empleados nacionales y una plataforma desarrollada íntegramente en el país. Todo el sistema fue diseñado por nosotros específicamente para esta actividad. Existen otras compañías que también son argentinas, aunque utilizan plataformas tecnológicas desarrolladas en el exterior. En nuestro caso tomamos la decisión de desarrollar todo internamente porque no queríamos depender de terceros que condicionaran lo que podíamos o no podíamos hacer con el sistema.

La construcción de la plataforma nos llevó dos años y continúa en permanente evolución. El mercado tecnológico obliga a actualizarse constantemente, incorporar nuevas herramientas, desarrollar reportes y crear funcionalidades. La innovación nunca se detiene.

Hoy somos tres o cuatro empresas locales las que lideramos el sector. En los últimos tiempos también comenzaron a acercarse algunas compañías extranjeras, favorecidas por un contexto económico que volvió más atractivo al mercado argentino. Sin embargo, el nivel de especialización que desarrollamos en el negocio teatral es muy difícil de encontrar. La mayoría de las ticketeras internacionales vende todo tipo de eventos: conciertos, conferencias, competencias deportivas o exposiciones. Nosotros construimos una especialización muy profunda en la actividad teatral, y ese conocimiento específico es uno de nuestros principales diferenciales.

Una pyme creada y administrada por empresarios del teatro

P.: ¿Qué rol tuvieron los empresarios del teatro en la creación de Plateanet?

A.S.: Sí. Plateanet nació a partir de la inquietud de un grupo de teatros que sentía que necesitaba una ticketera pensada específicamente para sus necesidades. En ese momento trabajaban con otra empresa y muchas veces, cuando aparecía un gran evento o un concierto importante, pasaban a ser un cliente secundario o sufrían problemas operativos.

Entonces surgió la idea de crear una compañía que tuviera a los teatros como principales destinatarios de sus servicios. Así comenzó el proyecto, con un pequeño grupo de salas fundadoras.

Hoy trabajamos con más de cien teatros clientes. Evidentemente algo hicimos bien en el camino, porque el crecimiento fue sostenido y la actividad nos fue eligiendo. Los seis teatros que impulsaron la creación de la empresa siguen siendo socios y clientes. El resto son clientes a quienes les brindamos el servicio para el que fuimos creados y que seguimos perfeccionando permanentemente.

P.: ¿Cómo cambiaron los hábitos del público teatral con el avance de la tecnología y las plataformas digitales?

A.S.: Ese es un tema muy vigente y todavía abierto. Durante mucho tiempo veíamos a las pantallas como una competencia. Parecía lógico pensar que si una persona estaba mirando una pantalla, no estaba dentro de un teatro. También veíamos que competían por el presupuesto del consumidor: si alguien destinaba dinero a plataformas de streaming, ese dinero no iba al entretenimiento en vivo. Sin embargo, el tiempo nos fue demostrando otra cosa, especialmente después de la pandemia. Cuanto más tiempo pasamos frente a una pantalla y más aislados estamos del resto del mundo, más necesidad tenemos después de compartir experiencias presenciales con otras personas.

La pantalla entretiene, pero la experiencia de estar en vivo frente a un artista, compartiendo ese momento con cientos o miles de personas, es irreemplazable. Lo digital terminó convirtiéndose en un commodity, algo que se puede consumir en cualquier momento. En cambio, el espectáculo en vivo pasó a ocupar el lugar del producto premium: si no estuviste allí esa noche, te lo perdiste.

Por eso dejamos de verlo como una competencia directa. Hoy entendemos que nuestros clientes consumen servicios digitales y, al mismo tiempo, van al teatro. Incluso vemos cómo muchos creadores nacidos en las redes sociales llevan sus contenidos a los escenarios porque es la mejor forma de encontrarse cara a cara con sus seguidores. Los streamers, youtubers e influencers encontraron en el teatro una manera de trasladar a la realidad el vínculo construido en las plataformas. Eso demuestra que una cosa potencia a la otra, más que reemplazarla.

La pandemia fue una bisagra en el negocio del espectáculo

TEATRO PREMIER

P.: ¿Cómo evolucionó la venta de entradas y qué impacto tuvo la pandemia?

A.S.: La pandemia casi liquida a toda la actividad de espectáculos en vivo. El teatro fue de las primeras actividades en cerrar y de las últimas en volver a abrir. Durante un año y medio las salas permanecieron cerradas y nosotros vendemos exclusivamente espectáculos teatrales.

Frente a ese escenario tuvimos que reconvertirnos rápidamente. Implementamos una modalidad de streaming pago sin saber si iba a funcionar. Adaptamos nuestra plataforma e incorporamos integraciones tecnológicas para permitir que artistas y productores pudieran seguir ofreciendo contenidos desde sus casas.

La iniciativa no reemplazó el volumen habitual de negocios, pero ayudó a mantener vivo el ecosistema cultural y permitió cubrir parte de los costos operativos. Fue una experiencia similar a la de los restaurantes que durante la pandemia sobrevivieron gracias al delivery o al takeaway.

P.: ¿Cambió también el perfil de los espectáculos teatrales y de los artistas?

A.S.: Apareció una nueva generación de artistas provenientes de las redes sociales y eso atrajo a un público que, en muchos casos, nunca había entrado a una sala teatral. Probablemente muchas de esas personas no habrían ido al teatro si no fuera porque encontraron allí a alguien con quien ya tenían una conexión previa a través de internet. Eso hizo que el teatro dejara de ser percibido como un espacio rígido o exclusivamente tradicional.

Hoy alguien puede asistir a una sala para ver a un streamer, una charla de historia, una conferencia sobre sexualidad, una propuesta de desarrollo personal o incluso experiencias muy diferentes de las convencionales. La oferta se amplió enormemente y eso permitió atraer públicos muy diversos. Nosotros lo vemos de manera positiva. No creemos que haya una única definición válida de teatro. Lo importante es que las personas encuentren una experiencia significativa y compartida. Tanto el teatro tradicional como estas nuevas formas de encuentro tienen un enorme valor cultural.

P.: ¿Cómo trabajan en la promoción del ecosistema teatral?

A.S.: Nos sentimos parte de esta actividad y queremos contribuir a que le vaya bien. Por eso impulsamos iniciativas de promoción más allá de la venta de entradas. Una de ellas es Distrito Teatral, un proyecto que nació hace aproximadamente dos años cuando advertimos algo muy singular: pocas ciudades del mundo tienen una concentración de salas como la que existe en la avenida Corrientes.

Cuando comprobamos que trabajábamos con más de veinte salas ubicadas en ese corredor cultural, decidimos crear una identidad específica para potenciar esa zona. Registramos la marca, desarrollamos una plataforma digital y comenzamos a trabajar en campañas de difusión. La propuesta incluye información sobre teatros, gastronomía, transporte, estacionamiento, descuentos y opiniones de usuarios. La idea es promocionar toda la experiencia vinculada a la salida teatral y no solamente la compra de una entrada.

El ecosistema teatral mueve cifras récord de público

P.: ¿Cuánta gente moviliza actualmente la actividad teatral?

A.S.: Un sábado por la noche estamos hablando de entre 15.000 y 18.000 personas asistiendo a espectáculos teatrales. Pero el impacto va mucho más allá de las salas. Es gente que antes va a un bar, después cena en un restaurante, utiliza estacionamientos o transporte público y genera movimiento económico en toda la zona.

Son muy pocas las ciudades del mundo que tienen una propuesta cultural de esta magnitud. Por eso entendimos que había que visibilizarla y ponerla en valor.

P.: ¿Ese flujo de espectadores es el más alto de la historia?

A.S.: Las cifras actuales son realmente muy significativas. Después de la pandemia se produjo una revitalización del teatro que sorprendió a toda la actividad. El teatro volvió a instalarse como una opción relevante dentro de la agenda de salidas. Antes existían muchas alternativas de entretenimiento y el teatro parecía reservado para públicos más tradicionales. Costaba atraer nuevas generaciones.

Hoy vemos exactamente lo contrario. Los niveles de asistencia son muy altos y aparecen públicos nuevos todo el tiempo. Eso habla de una necesidad creciente de compartir experiencias en comunidad y de volver a conectarse con otras personas después de un período de aislamiento tan prolongado. También se refleja en la cantidad de propuestas disponibles. Actualmente tenemos más de 550 obras a la venta, una cifra enorme para cualquier mercado. A eso hay que sumarle todo el circuito independiente, donde nosotros no tenemos presencia directa.

La oferta cultural de Buenos Aires es extraordinaria. Y si continúan apareciendo nuevas producciones es porque existe una demanda que las sostiene. Cada función implica costos importantes, por lo que la permanencia de una obra en cartel es una señal de que sigue encontrando espectadores y posibilidades de crecimiento.

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