11 de noviembre 2005 - 00:00

Tecnología de control

El debate sobre las imágenes de violencia se ha transformado en una discusión interminable y cuyos resultados no son concluyentes, con partidarios a ambos lados de esa delgada línea de lo que debe o no consumirse en el campo del entretenimiento. Para quienes sostienen que la violencia audiovisual repercute sobre los que se exponen a ella, la tecnología del DVD ofrece la posibilidad de mirar películas especialmente editadas para dejar de lado las imágenes violentas, sexuales o sangrientas, e incluso para quitar el sonido cuando los diálogos contienen «malas palabras».

Inicialmente, este sistema fue diseñado para utilizarse en los DVD de las computadoras personales, pero recientemente ha sido adoptado para un modelo hogareño fabricado por RCA, que funciona en combinación con un software creado por ClearPlay, una compañía asentada en la ciudad de Salt Lake City. Un grupo de empleados se dedica a mirar películas editadas en DVD y «marcan» aquellas partes que consideran poco apropiadas, utilizando cuatro categorías de clasificación (violencia; sexo y desnudez; lenguaje; y «otras», que incluye el uso explícito de drogas).

Los reproductores incluyen 100 de estos particulares filtros y los usuarios pueden acceder a nuevos contenidos semanales a través de una suscripción de 5 dólares mensuales. En 1998, RCA había diseñado su propio sistema de filtrado al que denominó «scene-snip», que permitía a los padres ver una película y «marcar» aquellas escenas que encontraran cuestionables, que luego eran automáticamente «saltadas» por el reproductor. Este sistema fue abandonado por cuestiones económicas, en vista del abaratamientode los equipos de DVD. La Director's Guild of America y los estudios consideran que ClearPlay en realidad altera sus productos artísticos, ofreciendo una visión que no es la originalmente lanzada al mercado.

En 2002, esta asociación y algunas de las principales compañías cinematográficas iniciaron un juicio contra la empresa de Utah y una cadena de alquiler de videos llamada Clean-Flicks, que utilizaba su propio software para editar los films y volver a grabarlos con los cortes que consideraban apropiados para sus clientes.

A fines de los años '40, George Orwell imaginó un 1984 apocalíptico, en el que la perenne mirada del «Hermano Mayor» controlaba a los ciudadanos desde un televisor. En pleno siglo XXI, el DVD también puede ser una herramienta de control, en manos de seres mucho más cercanos que un dictador inmanente.

Horacio Moreno

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