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10 de abril 2008 - 00:00

Telenovela con lujoso elenco femenino

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Claire Danes y Mamie Gummer (la convincente hija de Meryl Streep, quien también integra el elenco) en «Pasión al atardecer», film que ofrece dos culebrones ambientados en distintas épocas.
«Pasión al atardecer» (Evening, EE.UU., 2007, habl. en inglés) Dir.: L. Koltai. Guión: M. Cunningham basadoen novela de S. Minot. Int.: C. Danes, T. Collette, V. Redgrave, M. Gummer, G. Close, N. Richardson, E. Atkins, M. Streep.

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Tras un atendible debut como realizador en Hungría (con «Sin destino», el drama de un sobreviviente del Holocausto, basado en un libro autobiográfico del Premio Nobel Imre Kertész), el admirable director de fotografía Lajos Koltai decidió empezar a lo grande en la industria hollywoodense. Esto ya se desprende del brilloso elenco que eligió para hacerlo. Elenco que, además, incluye actrices emparentadas entre sí: Vanessa Redgrave y su hija Natasha Richardson, haciendo de madre e hija también en la ficción, y Meryl Streep y su hija Mamie Gummer, en el mismo papel a distintas edades (Glenn Close, que siempre se queja de que la confunden con Streep, es la madre de ambas).

La historia, salida de una novela de Susan Minot adaptada por el autor de «Las horas», Michael Cunningham, también es ambiciosa. Para empezar, alterna su relato en dos épocas diferentes. En la actualidad, una anciana moribunda (Redgrave) recuerda, a veces en voz alta, un trágico amor juvenil que sus dos hijas (Richardson y Toni Collette), no saben si tomar como delirios o qué. El espectador tampoco, ya que la mujer ve recurrentemente a su enfermera (Eileen Atkins) vestida de soirée, o persigue a una mariposa que entra por la ventana en una desafortunada irrupción de realismo mágico. Los conflictos «reales» de las hijas entre sí, consigo mismas y con la enferma tampoco se desarrollan ni resuelven muy felizmente que digamos.

Lo que Redgrave recuerda, sucede en los años 50 y, más allá de la buena ambientación, las elaboradas imágenes (bueno sería lo contrario viniendo de un artista como Koltai, autor de trabajos inolvidables como el que realizó para «Mefisto»), y los esforzados actores que la animan, lo que quiso ser un melodrama al estilo clásico es un culebrón pretencioso y anacrónico en toda regla. Sin entrar en detalles, el drama lo desata el amor inconveniente de una pareja de hermanos ricos pero desdichados por el hijo de la mucama. Por si fuera poco, el título en español agrega la palabra «Pasión» al original «Atardecer».

En la difícil tarea de darle carnadura a los personajes de hoy y de ayer (donde padecen Claire Danes, Close, Patrick Wilson, Hugh Dancy...), Meryl Streep debe hacer creíble, además, un maquillaje obvio para dar la edad de Redgrave. Como compensación, Mamie Gummer cumple una de las actuaciones más convincentes de la parte de los 50 y de toda la película.

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