Esta película se basa en un caso real: a mediados del siglo XIX, se producen una serie de sangrientos asesinatos en la región de Galicia y un vendedor ambulante, llamado El film, por lo tanto, contaba con un rico contexto que, sumado a su calidad de independiente, le hubiera permitido ofrecer originalidad, algo que finalmente no ocurre. Existen problemas en cuanto a la narración, una desmedida cuota de clichés del género e imágenes utilizadas sin justificación alguna. Producto de esa incapacidad narrativa, los personajes aparecen y desaparecen sin dejar rastros (como el hombre lobo de la historia), y los principales cambian su punto de vista sin transiciones. Hay escenas rescatables en todo este mejunje, pero no alcanzan para darle estructura alguna a lo que se quiere contar. El cine de culto no es tal a fuerza de clichés, sino de originalidades.
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