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21 de marzo 2024 - 14:17

Tenso drama nacional sobre un pastor protestante en viaje

La cineasta Paula Hernández regresó, con "El viento que arrasa", al género en el que más cómoda se siente y donde obtiene sus mejores resultados: las relaciones familiares complicadas.

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Escena en las planicies uruguayas en "El viento que arrasa", de Paula Hernández.

Volvió Paula Hernández, una de nuestras mejores directoras, siempre fiel a su tema, el de las relaciones familiares trabajosas, y siempre pulsando teclas distintas. Su obra anterior fue una comedia, “Las siamesas”, sobre una solterona y su madre cargosa. Ahora presenta un drama en sordina, de esos donde todo parece anunciar una tormenta, “El viento que arrasa”, basado en la novela breve de la escritora entrerriana Selva Almada.

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No hay mayores cambios respecto a la novela, pero uno se agradece especialmente: haber trasladado la acción de la árida planicie chaqueña a las más amables colinas uruguayas. Por allí se mueve en un viejo auto el Reverendo Pearson, de pueblo en pueblo como los primeros discípulos. Apellido inglés, lo que da cierto lustre, pero solo eso. Lo acompaña su hija y ayudante Leni, muy eficaz en su tarea, aunque se nota que quisiera estar en otra cosa. Mira la actividad del padre con una mezcla de admiración y callado bochorno.

Un accidente en el camino los obliga a detenerse en el único taller mecánico de la zona, Allí viven junto a sus perros el Gringo Bauer, hombre práctico y descreído, y su hijo y ayudante Tapioca, que, por supuesto, no se llama Tapioca. Cuando el pastor descubra su verdadero nombre, un nombre bíblico, caerá sobre el muchacho una entusiasta perorata destinada a llevarlo al Camino de Cristo. El chico es un alma pura, crédula. El mecánico es un hombre de pocas pulgas. Se avecina la tormenta, pero antes los hombres tendrán tiempo de confesar sus pasados, sus méritos y pecados, y los adolescentes encontrarán también algo en común. El miedo a la soledad ronda entre los cuatro.

Para hacer esto, y hacerlo muy bien, a Paula Hernández le han bastado muy pocos elementos: una buena adaptación con Leonel D’Agostino, una ambientación sencilla y exacta, la fotografía de Iván Gierasinchuk que casi hace palpables el calor y la brisa, y cuatro intérpretes precisos: el chileno Alfredo Castro, el catalán Sergi López, cada uno agregando otra perla a su collar de gloriosas actuaciones, y los debutantes Almudena González y Joaquín Acebo.

Además, se agrega esta película a las muy pocas que nuestro cine les ha dedicado a los protestantes: “Cuando en el cielo pasen lista”, con Narciso Ibáñez Menta como el filántropo William Morris (aún se conserva su capilla, y Pepe Biondi era uno de sus fieles), “Lucía”, ficción alrededor de la visita del predicador norteamericano Billy Graham, “Chiche Bombón”, de Fernando Musa, donde una joven encuentra su lugar en el Ejército de Salvación, y “Reformadores”, documental de Marina Zeising sobre los luteranos en Argentina, no mucho más.

“El viento que arrasa” (Argentina-Uruguay, 2023); Dir.: Paula Hernández; Int.: Alfredo Castro, Sergi López, Almudena González, Joaquín Acebo.

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