11 de diciembre 2003 - 00:00

"TRIBUNAL EN FUGA"

Dustin Hoffman y Gene Hackman
Dustin Hoffman y Gene Hackman
«Tribunal en fuga» («Runaway Jury», EE.UU., 2003, habl. en inglés). Dir.: G. Fleder. Int.: J. Cusack, G. Hackman, D. Hoffman, R. Weisz, B. Davison, D. McDermott, L. Guzmán, J. Beals, H. Darrow.

U na película con Gene Hackman, Dustin Hoffman y John Cusack no puede ser mala. Por otro lado, es difícil que una película basada en un libro de John Grisham sea demasiado buena. Hay muchos aspectos interesantes en esta nueva mezcla de thriller judicial y drama tribunalicio; aspectos que escapan a los lugares comunes de aquellas adaptaciones al cine de best-sellers de Grisham, obviamente diseñadas para los lejanos años '90.

En el último suspiro del año 2003, la justicia ya no es tema relevante, mucho menos en una corte de la provinciana Lousiana. Como el tabaco tampoco es un tema relevante en Estados Unidos (todos lo deben odiar por igual, incluso los que fuman a escondidas), la película olvidó el cigarrilo y lo cambió por armas de fuego.

•Enfrentamiento

Más interesante es la idea de enfrentar a un abogado relativamente sencillo como el que encarna Dustin Hoffman (se mancha con mostaza la corbata para hacerse querer) con un demonio peofesional como el que hace brillar a Gene Hackman (lástima que no tiene muchas escenas como el viaje en taxi que lo introduce al público mientras aterra al chofer). Este abogado diabólico está en Nueva Orleans para impedir que un fabricante de armas sea condenado a pagar alguna indemnización a la viuda de una de las víctimas de un asesino serial.

Hoffman quiere sentar jurisprudencia sobre la responsabilidad de la industria de armas. Hackman tiene millones de dólares, todo tipo de equipos high tech, y muy pocos escrúpulos para ganar el caso, sólo que ninguna de las dos partes cuenta con la aparición de un jurado dispuesto a manipular a sus 11 colegas, según qué parte pague primero 10 millones de dólares.

La idea es original, pero las mismas cualidades que vuelven atractiva a esta película son las que al final le impiden ser tomada demasiado en serio. Como divertimento policíaco-judicial, es razonablemente tenso e, incluso, imprevisible (excepto en todo lo que tenga que ver con su final amable y absolutamente inverosímil). En general es perfecto para pasar un buen rato en el cine disfrutando de excelentes actuaciones que hacen olvidar por completo que el conflicto es bueno pero está demasiado pasteurizado.

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