26 de mayo 2005 - 00:00
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Adriana Lorenzón y Mario Schajris, guionistas de «Los Roldán
», un éxito televisivo de 2004.
Adriana Lorenzón, coautora con Mario Schajris de «Los Roldán», explicó: «Tengo entendido que en las comedias que Sony vende al exterior también hay un equipo encargado de revisar el trabajo de adaptación para que se siga una línea y no haya riesgo innecesario de que las cosas salgan mal». Pese a los asesores, Schajris se sinceró: «Ninguna de esas sit-coms fue un gran éxito. Algunas tuvieron mejor suerte que otras y es muy probable que a los canales les resulte atractiva la relación costo-beneficio. Sin embargo, por ahora no conozco ninguna que haya quedado en el recuerdo del público ni haga historia como por ejemplo 'Rolando Rivas', 'Grande Pa' o 'Amigos son los amigos'».
«La niñera» con Florencia Peña resultó lejos la más lograda, no sólo por la buena comediante que es Peña sino por los secundarios Carola Reyna y Roberto Carnaghi, entre lo mejor que tuvo la serie. Luego llegó «Casados con hijos», que sigue divirtiendo sobre todo por sus carismáticos protagonistas que complementan los gags de origen con los gestos propios (de nuevo Peña, y el infalible Guillermo Francella).
Marcelo Camaño, guionista de « Resistire» y «Doble vida» sostuvo: «Con esta compraventa de guiones se abre el mercado laboral, sin embargo, mucho más ganan los productores que cobran vaya a saber cuánto. En el caso de «La Niniera», me parece que la adaptación fue muy justa, muy en los tiempos argentinos. Creo que es la única que soportó el proceso de manera graciosa y feliz, las otras la verdad mucho no me hacen reir».
Pedro Cristiani, autor de «Hospital Público», «El hacker» y profesor de guión en la New York University indicó: «Lo más positivo es revalorar el formato de media hora: durante décadas, la TV argentina supo usarlo -y muy bien- para sus comedias; pero luego cayó en el olvido y siempre que se proponían proyectos con ésta duración, eran rechazados de raíz por los productores. Con la presente ola de adaptaciones de sitcoms, se ha demostrado que siempre fue un formato rentable, con códigos que el público incorpora inmediatamente».
Schajris puntualizó: «Los Roldán» se vendió como formato en Mexico (en donde es un éxito) y se estrenará en Colombia a mediados de junio, es decir, dos países muy importantes en el contexto latinoamericano de las telenovelas. Eso hizo que por primera vez productores de esos países tomaran contacto con nosotros para evaluar la posibilidad de desarrollar nuevos proyectos».
Lorenzón explicó que en esta clase de adaptaciones de guiones existe la asesoría literaria para que el programa tenga posibilidades de éxito y habló del papel de los autores, que resultan los mayores perjudicados en esta clase de negocios. «En general no se pagan derechos por la venta o adaptación de los libros salvo en aquellos países con los que Argentores tenga un convenio y reclamo mediante, nunca es naturalmente que uno percibe lo que le corresponde. La mayoría de los éxitos televisivos son adaptaciones de otros éxitos probados en su país de origen, a veces solapadamente y otras con nombre y apellido. La diferencia es que hasta hace pocos años sólo se hacía con las telenovelas y ahora se amplió a otros formatos como unitarios o entretenimientos. Para el autor siempre es mejor escribir una idea original porque, al ceder los derechos de explotación de los libros a la productora o canal para el que trabaja, no tiene participación en la venta del formato».
Jorge Maestro, guionista de esa comedia además de «El sodero de mi vida», «La Banda del Golden Rocket» y «Zona de Riesgo», entre otras, dijo a este diario: «Los autores ganan con esta tendencia a la adaptación de sus libros aunque de algún modo son como las traducciones. Leer a Shakespeare en inglés no tiene nada que ver con leerlo en la versión farragosa de Aguilar. Pero Shakespeare está. Si bien se pagan los derechos de autor, existe una autorización de explotación de derechos. Por eso los productores firman con los autores las obras como si fueran autores, para quedarse con parte del derecho».




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