30 de abril 2007 - 00:00

Uliarte: soñando con el Salzburgo austral

El cordobés naturalizado austríaco Jorge Uliarte, director dela Sinfónica de Berlín, cerró el Festival Internacional deMúsica Clásica.
El cordobés naturalizado austríaco Jorge Uliarte, director de la Sinfónica de Berlín, cerró el Festival Internacional de Música Clásica.
Ushuaia - Con la Orquesta Sinfónica de Berlín cerró el Tercer Festival Internacional de Música Clásica en esta ciudad, que transcurrió en dos sedes principales con un programa que incluyó la mencionada orquesta, la Camerata Bariloche, la Orquesta de Cámara del Colón y el Cuarteto de la Universidad de Graz de Austria, entre de una docena de grupos y más de 100 artistas invitados.

El festival fue pionero en el desarrollo de una propuesta cultural para una ciudad que siempre tuvo incentivos como la desgravación fiscal o la promoción industrial para tentar primero a pobladores y luego a turistas.

El festival de música clásica, ideado por los productores Hernán Román, Martín Meyer y Santiago Lancillota, tuvo correlato en el lanzamiento de los festivales de teatro, cine y la Bienal del Fin del Mundo que estuvo presentándose hasta ayer con obras de artistas de diferentes países y que comienza su gira itinerante durante dos años por América y Europa.

«La idea de un festival de música clásica en Ushuaia, inspirado obviamente en el de Salzburgo, la tuve hace unos 20 años», dice a este diario Jorge Uliarte, director de la Sinfónica de Berlín «Pero casualmente, o no, en un cumpleaños me encontré con quien es actualmente el director de este festival, Hernán Román, y comenzamos a darle forma. Tenía que ser en el fin del mundo, y tuvo mucho éxito».

En su primera edición el festival convocó 12 mil personas en 15 días, en su segunda 17 mil personas y ahora se estima que casi se llegó a las 20 mil. Uliarte fue designado hace dos meses como uno de los directores de la Sinfónica de Berlín, convirtiéndose en el primer argentino que llega a ese puesto, aunque el cordobés que vive desde los 18 años en el exterior se terminó radicando en Austria.

«Es complicado el traslado de orquestas al fin del mundo, tuvimos que traer dos pianos en un avión Hércules por ejemplo, lo que se suma a lo habitual, por ejemplo, que los cellos paguen asiento de avión, aunque menos, porque no comen como un pasajero. Los músicos además son muy cuidadosos de sus instrumentos, la Orquesta de Praga el año pasado alquiló algunos pero también es complicado que estén totalmente conformes si no son los propios. La Sinfónica de Berlín viaja con sus instrumentos pero el traslado es engorroso, se trata de nada menos que 2 mil kilos de instrumentos».

Uliarte se apura a establecer una analogía entre este festival y el de Salzburgo: «A Strauss no le habían querido prestar el teatro en Salzburgo y mire en qué terminó. La marca Mozart es clave para Viena y lo mismo pasa con Salzburgo, es una marca. Ojalá eso ocurriera con los fueguinos y esta experiencia, aunque desde luego estoy comparando a nivel simbólico pues Salzburgo tiene un presupuesto de 45 millones de euros y sus entradas cuestan 1000 euros», responde.

El festival, que lleva 3 años, ofrece no sólo los conciertos pagos en el auditorio del Hotel Las Hayas con capacidad para 800 personas sino también los conciertos gratuitos en el Polideportivo, donde suelen asistir familias enteras. «En poco tiempo la gente de Ushuaia se fue interesando y me sorprendió encontrar unos 30 chicos que estudian violín, uno hasta lo hace por TV, y la avidez por escuchar ópera que encuentro aquí. Eso me generó la idea de poder fundar la Universidad Austral de Arte, claro que es un proyecto aún», se ilusiona Uliarte.

Además del público local, abundan los extranjeros que, de paso por Ushuaia, aprovechan para asistir a los conciertos pero además hay varios que concurren especialmente, pues cuenta con difusión en Europa y próximamente en Estados Unidos. El encuentro volverá a repetirse el año próximo y Uliarte ya prometió al público el regreso de la Sinfónica de Berlín.

En cuanto a los conciertos, volvió a sobresalir la Camerata Bariloche dirigida por Fernando Hasaj con una primera parte donde brilló el oboe de Andrés Spiller.

Sobre la elección de las obras, Uliarte señaló: «No me pongo fronteras temporales para elegir las obras, sólo pienso en que me lleguen emocionalmente más que intelectualmente. Busco que le sirva en algo al espectador, pienso que si se toman dos horas para presenciar los conciertos al menos logren olvidar el stress diario».

Cerró Uliarte el diálogo con algunas reflexiones sobre otros directores de orquesta: «No sé cómo me comporto yo en el escenario. No soy ni como Bernstein, que saltaba como un chimpancé, ni como von Karajan que casi no se movía pero por su problema en la espalda. Trato de estar en el medio. Daniel Barenboim me parece un director gigantesco. Claro que como hace 500 conciertos por año, y vive en un avión, puede ser irregular. Barenboim se interesó en este Festival cuando le conté, sería bueno que viniera alguna vez pero tiene muchos compromisos».

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