Actores, directores, seres queridos, amigos y colegas despidieron ayer por la tarde a Nina Cortese, crítica de teatro de Ambito Financiero que murió el martes en su departamento de Congreso, y cuyos restos descansan ahora en el cementerio Los Cipreses. Apasionada, vital, amante del arte y de los placeres en vida, sus últimos deseos, cumplidos antes de la partida del cortejo fúnebre, no sorprendieron a nadie: Nina había pedido, por escrito, que en su féretro se incluyera una botella del vino blanco de su marca preferida, un atado de cigarrillos, un determinado collar cuya significación, con seguridad, sólo ella conocía, y la credencial que la acreditaba como presidenta de la Asociación de Cronistas del Espectáculo (ACE), cargo que ejerció en los últimos ocho años, y que la hizo sentir tan feliz como cuando asistía a una buena obra de teatro, o cuando sentía que en una crítica había sido plenamente justa. Así se fue Nina, así se la recordará.
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