«Snatch-Cerdos y diamantes» («Snatch», Ingl., EE.UU., 2000, habl. en inglés) Dir.: G. Ritchie. Int.: B. Del Toro, D. Farina, J. Flemyng, V. Jones, B. Pitt. PM/13.
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Dicen que hace 30 años Michael Caine aceptó interpretar el asesino a sueldo del film «Get Carter» para demostrar que los gangsters ingleses podían ser tan serios como los americanos. Ahora « Snatch» trae algunos de los criminales más serios del cine mundial, y lo interesante es que nunca deja de burlarse de ellos, ni de todos y cada uno de los especímenes que animan una de las comedias negras más feroces del cine reciente.
Hay un joyero judío de Nueva York que espera ansioso un enorme diamante que viaja desde Rusia, aunque hace una peligrosa escala en Londres. El hombre que transporta el diamante es adicto al juego, lo que hace que la escala en Londres sea aun más peligrosa. Y en la ciudad hay un circuito de boxeo sin licencia que promete apuestas jugosas, aun cuando el luchador de la próxima pelea acaba de ser suplantado a último minuto por un flacucho gitano al que casi nunca se le entiende nada de lo que dice.
Trama
La trama de «Snatch» es compleja y delirante, igual que su elaboradísimo zoológico de personajes raros, incluyendo dos torpes maleantes negros, un despiadado mafioso inglés que despacha cadáveres convirtiéndolos en alimento de cerdos, dos gemelas joyeras, un joyero inglés que trata de pasar por judío porque cree que es bueno para el negocio, un mafioso ruso ex KGB que no muere nunca, un perro que traga todo lo que pongan enfrente, y un asesino desalmado que puede liquidar a 10 personas sin pestañear, pero que cree que destripar a un perro es una medida excesiva.
Igual que el destripamiento, por momentos se podría pensar que «Snatch» está a punto de convertirse en una película excesiva. De hecho, está colmada de situaciones desaforadas y personajes extremos, además de estar filmada con un estilo manierista y voluntariamente artificioso que recurre a juegos formales retorcidos, apoyándose en forma desmedida en temas musicales que recorren estilos tan amplios como The Stranglers, Massive Attack o The Herbalizaer.
En la opera prima de Guy Ritchie, « Juegos, trampas y dos armas humeantes», esta artificialidad y el tono burlón un tanto burdo atentaban contra algunos muy buenos momentos de comedia policial. En cambio, en « Snatch» la complicadísima trama cierra mejor con el rebuscado estilo formal de la película. Y varias excelentes actuaciones demuestran que Ritchie -marido de Madonna, y autor del brillante clip de la cantante en el que una mujer arrasa todo a su paso con su auto deportivo-ha madurado como director. Si un intérprete mediano como Brad Pitt alcanza momentos formidables como el boxeador gitano de pronunciación imposible, ni hay que decir los momentos increíbles que pueden logran excelentes intérpretes como Dennis Farina o Vinnie Jones.
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