Hay que conocer muy poco a Hollywood (o, peor aun, querer restarle chances a la competitividad del cine argentino) para suponer que una película como la de La Academia de Hollywood no es un bar de cinéfilos, e ignorar ese hecho es letal para las posibilidades comerciales del cine argentino, hoy en un momento de parálisis como el resto de las industrias. Afortunadamente,
El caso más resonante de la larga lista de votaciones fallidas ocurrió en 1994, cuando se decidió enviar
La «gaffe», en este caso, no fue sólo una presunción sino que quedó demostrada a través de una picardía de
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