26 de abril 2007 - 00:00

"Un jeque me quiso canjear camellos por una bailarina"

Pedro Gajardo Escobar, director del Ballet Folklórico de Chile(Bafochi), que actuará por primera vez en Buenos Aires».
Pedro Gajardo Escobar, director del Ballet Folklórico de Chile (Bafochi), que actuará por primera vez en Buenos Aires».
"Una de nuestras danzas, el cachimbo, se caracteriza porque se lleva el ritmo con las palmas. Pero en China nos pasó algo raro", cuenta Pedro Gajardo Escobar, director del Ballet Folklórico de Chile (Bafochi). «Cuando los bailarines salieron a escena aplaudiendo, el público empezó a levantarse e irse. Menos mal que la danza es muy corta y cuando empezó la otra el público volvió a sus asientos. Allí descubrimos que los artistas en China cuando terminan su actuación, salen a aplaudir al público»

«Otra vez en Siria actuamos en un anfiteatro y con 18 mil espectadores. Al término de la función se me acercó un jeque árabe para proponerme un trueque: quería cambiarme una bailarina por 100 camellos. Al principio pensé que era una broma pero después me di cuenta de que lo decía en serio. Me costó mucho hacerle entender que, en nuestra cultura y, menos en nuestro grupo, no se vendían las mujeres. Pero igulamente se enojó mucho», recuerda.

Gajardo Escobar es profesor de educación física con especialización en folklore, primer bailarín y profesor del Ballet Folklórico Pucará es también el director y coreógrafo del Ballet Folklórico Nacional (Bufona) y miembro del Consejo Internacional de la Danza. Dialogamos con él.

Periodista: ¿Cuándo se creó el Bafochi y cuáles fueron las motivaciones?

Pedro Gajardo Escobar: Cumplimos veinte años en mayo. Yo, antes de crearla, era director del Ballet Folklórico Nacional que dependía del Ministerio de Educación de nuestro país y fui exonerado por la dictadura, por razones políticas. Fue un 13 de mayo, que a pesar de ser un día 13 tuve muy buena suerte y a la semana siguiente pude crear esta compañía. Hasta hoy hemos realizado más de 3800 presentaciones y visitado 605 ciudades del mundo, de 35 países de Asia, Africa, América y de Europa

P.: ¿No tienen ningún aporte del Estado?

P.G.E.: Nuestro proyecto es de autofinanciamiento. El Estado no aporta nada para su subsistencia, es un emprendimiento totalmente independiente. Tenemos el apoyo de un equipo de producción, de profesionales que nos permite llegar a una ciudad como Buenos Aires, que a pesar de que esté tan cerca no habíamos venido nunca. Estuvimos en muchos lugares de la Argentina, pero no en Buenos Aires.

P.: ¿El Bafochi tiene puntos de conexión con otros grupos folklóricos del mundo?

P.G.E.: Seguimos la línea del Moisseiev, tomamos como elemento básico la raíz de nuestro folklore y a esas raíces les aplicamos técnicas clásicas y también elementos que nos permitan universalizar lo que hacemos. Que no sea tan localista sino que tenga universalidad.

P.: Todos los folklores tienen puntos de contacto...

P.G.E.: Tenemos tres líneas. Una parte con nuestras culturas y tradiciones; otra relacionada con lo popular, de raíz folklórica. Por ejemplo, bailamos la poesía de Neruda, de Gabriela Mistral, Víctor Jara. Las musicalizamos y posteriormente le agregamos coreografías, utilizando ritmos folklóricos. Luego tenemos otra línea que es la latinoamericana. Rendimos un homenaje a América Latina. Hemos bailado en ese segmento un tango y una milonga, para ello tenemos maestros argentinos, que trabajan en Chile y ellos nos ayudaron con el montaje de estas danzas

P.: ¿Qué presentan acá?

P.G.E.: «Desde el fin del mundo».
La primera parte está constituida por aspectos de la cultura chilena (lo mapuche, lo pascuense, etc.) y la segunda parte sobre la base de la intervención de dos artistas invitados como Suna Rocha y Patricio Contreras.

P.: ¿Usted es sólo el director de la compañía o también su coreógrafo principal?

P.G.E.: Todas las coreografías son mías. Es el resultado de una serie de investigaciones de las distintas expresiones de danza de nuestros territorios, del Norte al Sur. Cada parte observa la raíz folklórica, el segundo aspecto es presentar un espectáculo que sea universal (hay cuatrocientos trajes que se cambian los bailarines a lo largo del show y 10 músicos en vivo). Viajamos 35 personas entre bailarines, músicos, técnicos y yo, como director. En Chile tenemosuna academia de 800 alumnos y una compañía paralela.

P.: ¿Cómo selecciona a los bailarines para su compañía?

P.G.E.: Se audiciona cada fin de año. El grupo que va a viajar el próximo año trabaja durante toda esta temporada en Chile, en diferentes lugares de nuestro territorio. Así se compenetran del espíritu de la compañía. Las edades de los bailarines van desde los 16 a los 24 años. Hacen clases todos los días con una maestra rusa y luego van con una maestra francesa.

Entrevista de Eduardo Giorello

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