«Un día, un pato» (Duck, EE.UU., 2006, habl. en inglés). Guión y dir.: N. Bettauer. Int.: P. Baker Hall, A. Hill, B. Cobbs. TVE.
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Con muy pocos medios, la directora Nic Bettauer cuenta una historia singular, acaso también medianamente posible. Tras plantar un arbolito y dispersar las cenizas de su hijo y su esposa, un viejo desalojado está por suicidarse cuando, justo ahí, aparece un patito cuya familia acaba de ser aplastada en la ruta. Los dos emprenderán entonces una nueva vida, poco optimista, porque todo está muy venido a menos, aunque por suerte cada tanto los ayuda alguna persona de alma todavía noble: un negro ciego que sabe ver el fondo de las cosas, un vago agradecido, una científica vietnamita que se las rebusca como pedicura, y comenta acerca de quienes huyen del sufrimiento ajeno como si fuera algo contagioso.
El título de estreno local hace referencia a la fantasía checa «Un día, un gato», donde la mirada del animal revelaba el verdadero carácter de los hombres. Otros elementos remiten al clásico neorrealista «Umberto D», sólo que las cosas pintan todavía peor que en la Italia de posguerra. En este sentido, Bettauer no precisa exagerar demasiado: le basta situar su historia en 2009, proyectando hacia esa fecha las consecuencias de una mentalidad general que hoy degrada sin ningún cargo de conciencia los espacios y los servicios públicos.
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