De allí en más el público es invitado a participar de un recorrido onírico que prescinde de toda hilación narrativa. Abundan las imágenes de choque y de destrucción. Techos que se derrumban, individuos que destruyen el habitáculo que los alberga, fachadas que atraviesan y golpean el cuerpo de los artistas, todo apunta a sugerir una lucha a muerte entre el hombre y su contexto urbano. La ciudad ya no funciona como lugar de reparo sino como una trampa ingobernable, más peligrosa aún que cualquier catástrofe natural. Después de Cromañón, resulta muy difícil no asociar estas imágenes con la caótica situación que se vive hoy en Buenos Aires.
A diferencia de
Otro momento inolvidable es el protagonizado por un hombre y una mujer ( colgados de sus arneses a ambos lados de un aro gigantesco, cubierto de tela y colocado verticalmente) en el que se persiguen como amantes desencontrados. Este aparato de líneas tan simples, pero de impactante efecto, sintetiza muy bien la estética de este equipo de creadores.
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