26 de septiembre 2019 - 00:00

Una ecologista de armas llevar

Mujeres en guerra. Los detalles un tanto caricaturescos (como los músicos que acompañan a la protagonista en sus protestas) transforman al film en algo cercano al absurdo, pero deliberadamente buscado.
Mujeres en guerra. Los detalles un tanto caricaturescos (como los músicos que acompañan a la protagonista en sus protestas) transforman al film en algo cercano al absurdo, pero deliberadamente buscado.

Esta película islandesa causó sensación en el festival de Cannes, y al verla se entienden los motivos. La protagonista es una mujer de 40 obsesionada para que la industria metalúrgica no dañe el medio ambiente en su tierra, para lo que emprende una serie de medidas extremas como, por ejemplo, sabotear la red de electricidad. En este sentido la escena que abre el film es una excepcional muestra de narración, con la mujer manipulando un arco para dañar una torre de electricidad. Sólo que al mismo tiempo el director y guionista, Benedkikt Erlingsson, arroja en la pantalla una serie de condimentos de comedia del absurdo que si bien resultan muy originales le restan fuerza al conjunto. Por ejemplo, un trío de músicos que con su piano, trombón y tambores aparecen en medio del campo, ya sea de día o de noche, para acompañar las fechorías ecologistas de la protagonista.

Este tipo de detalles hacen que la película se vea con simpatía pero sin poder tomarla del todo en serio, algo que, por otra parte, a favor del director, en ningún momento intenta. Las imágenes de los paisajes islandeses son hermosísimas.

“Mujeres en guerra” (“Kiba fer i strio”, Islandia, 2019). Dir.: B. Erlingsson. Int.: H. Geirharosdottir, D. T. Jonsson, M. T. Eliasen.

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