¿Qué habrá llevado a Michel Gondry, el director de ese pequeño milagro con Jim Carrey y Kate Winslet llamado “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos” (2004) a rodar, casi veinte años después, “El libro de las soluciones”, una puerilidad narcisista, hueca, aburrida? Es inexplicable.
En el medio, además de dejar Hollywood para regresar a su Francia natal, hubo algunos fracasos, pero sobre todo cortometrajes, clips y videos. Nada que pueda interesarle al lector que se encuentra ante este largometraje que llega, no menos inexplicablemente, a nueve salas de cine argentinas, en tiempos donde tanta falta hace recuperar al perdido espectador (ese otro espectador al que le interesan cosas diferentes de Godzilla, Marvel y cosas parecidas, y al cual cosas como ésta alejarán aun más).
“El libro de las soluciones” es el retrato de un director de cine, algunos dicen que un “alter ego” de Gondry (esperemos que no se haya convertido en eso), pero 30 años más joven, histérico, insoportable, quien al empezar la película sufre el lógico rechazo de una junta de productores que no piensan estrenarle esa cosa ininteligible que presentó ante ellos. Más o menos como lo que estamos viendo como espectadores.
Entonces Mark (Pierre Niney), su protagonista, huye con el material rodado y un puñado de asistentes a una casa de campo donde vive su tía Denise (Françoise Lebrun) para editar a voluntad propia la película. No sabe bien qué quiere hacer, tal vez algo parecido al Godard de los 60 pero en los años de la Inteligencia Artificial, o una historia parecida a “Memento” de Christopher Nolan (antes de embolsar millones con Batman y el Oscar con “Oppenheimer”), ya que, como Mark le explica a su asistente, podría ser un film que comenzara desde el final y terminara en el principio, todo a base de flashbacks. Y a propósito de “Memento”: Nolan se inició con estudiantinas y terminó en la gloria; Gondry sigue el camino exactamente inverso.
No hay mucho más para apuntar, salvo que, en un momento de la película, cuando Mark proyecta una primera copia de su film en el campo, ante su tía, asistentes y varios lugareños, los filma en sus sillas con su cámara casera: casi todos se han dormido. No queremos ni imaginar lo que pasará en las salas reales donde se exhibe el film.
“El libro de las soluciones” no llega a superar la hora cuarenta y cinco de duración, sin embargo, recuerda aquella frase atribuida al director de orquesta David Randolph sobre “Parsifal” de Wagner: “Es una de esas óperas que empieza a las seis de la tarde y, tres horas después, miras el reloj y son las seis y veinte”.
Detrás de la verdad
Este policial de Miles Joris-Peyrafitte no alcanza los niveles de tedio del film antes comentado, aunque sí de previsibilidad. Es tan obvio todo lo que va a ocurrir que ya, desde los primeros minutos, el espectador siente que ya sabe todo lo que sobrevendrá, y que verlo se parece más a un trámite que a disfrutar de una película. Son esas típicas producciones que, décadas atrás, eran calificadas con términos como “para ver en el cable un sábado a la tarde si no se tiene algo mejor que hacer”.
“Detrás de la verdad” (“The Good Mother”) sólo podría despertar en la platea interrogantes como: “¿dónde y cuántas veces vi esto antes? ¿en qué serie?” Parece, en verdad, uno de los capítulos (mediocres) de “La ley y el orden”.
Pero sería injusto no decir que posee otros interrogantes: a pesar de estar ambientada en Albany, New York, en 2016, los viejos celulares que usan los personajes sólo sirven para hablar por teléfono y enviar mensajes de texto, como si todo ocurriera 20 años antes (sólo hay una excepción cuando sacan una foto, sin dar mayor explicación). También existe otro anacronismo: los diarios de papel de amplias tiradas, que recuerdan nostálgicamente a las viejas redacciones de antaño.
En uno de ellos trabaja la periodista Marissa (Hilary Swank), a quien en la primera escena su hijo Toby (Jack Reynor), que es policía, entra en la redacción para comunicarle que su hermano, es decir, el otro hijo de ella, Mike, ha sido asesinado. Una muerte no menos previsible (para la familia en este caso) porque Mike estaba involucrado en el narcotráfico y con sujetos pesados.
En el entierro, Marissa se topa con Paige (Olivia Cooke), la mujer de Mike, y pese a estar enfrentadas, deciden trabajar juntas para develar el crimen. Pistas hay pocas, salvo para el espectador que ya se imagina todo. El guión, sin embargo, se reserva una sorpresa final a tono con todos los anacronismos de la película. Ella, una vez que descubre todo, escribe un largo artículo con la verdad del caso. Pero, tras prender un fósforo, aparentemente para fumar ¿lo quema o no? Esa es la duda que deja el director. El espectador se queda con otra: ¿ni siquiera Word tenía Marissa en 2016 que escribe todo en papel?
“El libro de las soluciones” (“Le libre des solutions”, Francia, 2023). Dir.: M. Gondry. Int.: Pierre Niney, Blanche Gardin, Françoise Lebrun, Vincent Elbaz.
“Detrás de la verdad” (The Good Mother, EE.UU., 2023). Dir.: Miles Joris-Peyrafitte. Int.: Hilary Swank, Olivia Cooke, Jack Reynor, Dilone.
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