Espectáculos

Una semana con valiosas películas documentales

De la producción argentina que se estrena esta semana, los documentales superan en calidad a las ficciones (y no es la primera vez). Excepcional, “Apurimac, el dios que habla”, del veterano Miguel Mato, siguiendo con buen sentido de la narración, música incisiva y hermosa fotografía el trabajo mancomunado de cuatro comunidades cuzqueñas que anualmente reparan las cuerdas de paja trenzada y los clavos de piedra del único puente colgante de los tiempos preincaicos que aún se mantiene, el Qeswachapa, sobre el río Apurimac, a 3.700 metros sobre el nivel del mar. No se entiende cómo esta película se ha estrenado de un día para otro, prácticamente sin difusión, pero así son las cosas en estos tiempos. También digno de difusión, “Cuerpos marcados”, de Ciro Novelli, sobre los llamados tatuajes terapéuticos que permiten a muchas mujeres ocultar y hasta convertir en belleza las cicatrices causadas por accidentes, enfermedades, mala praxis o malas relaciones. Victoria Bruno y Lily Muster son la tatuadoras. Mariángeles San Martín, codirectora.

Del otro lado están “4 metros”, de Federico Palazzo, e “Instrucciones para el uso de la poligamia”, de Sebastián Sarquis. El primero es un romance bien llevado pero sin suficiente fuerza donde un cocinero debe decidirse entre la ex compañera de colegio, ahora divorciada y con ganas de vivir a pleno, y la colegiala bien adelantada que lo ama también a pleno. Lo mejor, Paula Morales y Maite Lanata, ambas luminosas. El otro, un pasatiempo picaresco menor, medio bizarro, sobre una gritona ansiosa de quedar embarazada, el marido que la sufre (y que vende juguetes sexuales pero se interesa más en la restauración de autos clásicos), la amiga experta en citas y un veterinario joven experto en cosas raras. El lector puede adivinar cuál de estas películas llevará más público, y cuál ha de permanecer en el recuerdo.

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