15 de julio 2013 - 12:54

Vico gana el Premio Faena con estrategia de forajido

Cmo Paul Newman y Robert Redford protagonizando a Butch Cassidy y Sundance Kid, Franco Vico y Alan Faena posan para la cámara: “El forajido” se expone hoy en el Faena Arts Center de Puerto Madero.
Cmo Paul Newman y Robert Redford protagonizando a Butch Cassidy y Sundance Kid, Franco Vico y Alan Faena posan para la cámara: “El forajido” se expone hoy en el Faena Arts Center de Puerto Madero.
Con su monumental arquitectura de colores neutros, el Faena Arts Center de Puerto Madero alberga en estos días "Il Fuorilegge" ("El forajido"), la muestra colectiva del Premio Faena a las Artes ganado por el santafesino Franco Vico y repartido entre sus pares por su propia voluntad. En los 630 metros de la sala de exhibiciones y frente a los imponentes arcos de medio punto de los ventanales, se levanta el escenario gauchesco diseñado por Vico. Allí, como Paul Newman y Robert Redford protagonizando a Butch Cassidy y Sundance Kid, los bandoleros del Norte que desvalijaron los bancos de la Patagonia, Vico y Alan Faena posan para la cámara. La escena es cinematográfica, tan atractiva como las de Hollywood. Vico encarna al bandolero santafesino Juan Bautista Bairoletto "acusado de asalto, robo y homicidio", pero hombre de buen corazón según la leyenda, conocido como el Robin Hood de nuestras Pampas.

El premio lo otorgó un jurado coordinado por Ximena Caminos e integrado por el teórico Carlos Basualdo (curador del Museo de Filadelfia), Inés Katzenstein (Universidad Torcuato Di Tella) y Caroline Bourgeois (curadora de la Colección Francoise Pinault, el tercer hombre más rico de Francia, dueño de Christie's y gran parte del negocio del lujo). En el Faena se buscó "incentivar la producción artística por fuera de los esquemas establecidos", y esta vez lo han conseguido.

"Como fruto de nuestras recientes actividades, logramos sustraer exitosamente 75.000 dólares americanos", anunció la Fundación Vairoletto fundada por Vico (en la ficción, y adoptando curiosamente una V en lugar de la B del apellido del bandido) apenas obtuvo el dinero. Y de inmediato se refundó el Premio a su gusto y parecer. La Fundación nombró un flamante jurado y lanzó una nueva convocatoria, difundida a través de las redes sociales y desdeñando el aparato publicitario del Faena. Según observa Vico, los nuevos proyectos interactúan con el contexto, pero las ideas difieren, acaban "cuestionando la circulación del dinero, los sistemas de privilegio, las instancias de legitimación política, cultural, económica y los parámetros de justicia". Y el mencionado "contexto" se extiende (siempre en la ficción) más allá del poderoso Faena, abarca el sistema entero del arte.

La curadora de la exposición, Lucrecia Palacios Hidalgo, cuenta que Vico "aleccionaba a su banda" y aclara que su mensaje comprende "las referencias al anarquismo, el punk, el bandolerismo social, a la prédica revolucionaria y al progresismo más naif". Emulando al Astrólogo de los Siete Locos, la curadora agrega que la "FV llama a los desamparados, a los fuera de la ley, a los sinceros de corazón, a los jóvenes, a los proletarios inteligentes, a los vencidos, a los revolucionarios y a los ambiciosos (¿quién si no tendría sed de cambio?) para que conformen una nueva casta, 'un bloque donde se consoliden todas las posibles esperanzas humanas'".

Por otra parte, el rico imaginario de Roberto Arlt provee otra analogía en "El juguete rabioso". El personaje del «Club de los Caballeros de la Media Noche» es un ladronzuelo de barrio, lector de historias sobre bandoleros. Luego de padecer una humillación tras otra intenta suicidarse y fracasa. Finalmente planea un golpe con un viejo integrante del Club, pero acaba por traicionar a su amigo.

En la Fundación entretanto, sostienen: "Siendo fieles a los principios del bandolerismo social, destinaremos el 75% a la financiación y producción de 25 obras; y el resto al desarrollo y crecimiento de la Fundación". El dato delata la intención de continuidad de la institución. Cabe aclarar que el ambiente artístico en pleno celebró el gesto subversivo de Vico, su brillante estrategia para desterrar privilegios, poner en primer plano las demandas de los artistas y agenciarse por completo del espacio y la facultad de decidir. En el territorio Faena flamea la bandera del arte joven y se festeja esa gloria. Además, la batalla ganada es metáfora del "furto con destreza" (robo con destreza), como denominó Bonito Oliva a las citas y apropiaciones cuando estimuló a los artistas a adueñarse con absoluta libertad del arte y de estilos ajenos, sin importar el origen.

No obstante si a partir de la figura de Katzestein, cabeza de la Universidad Torcuato Di Tella, se analizan los "prontuarios" de los actores de esta ficción, Vico no oculta su paso por la institución, pero Belén Romero Gunset, Alejo Ponce de León y la curadora Palacios Hidalgo, también pertenecen a UTDT, antecedente que podrían restarle gracia al relato del rey de los bandoleros. No es la primera vez que una institución teje alianzas convenientes, como en este caso. Pero la sinceridad y la "osadía" de los Bairolettos, el afán "reivindicativo de estos siervos de la justicia", pierden en alguna medida el glamour revolucionario.

En la sala están las obras. Hay una fuente rodeada de flores que denuncia la contaminación del agua de Santiago del Estero motivada por la minería de Catamarca; hay dos artistas que leen libros robados; un animal con el cuerpo de un obrero atravesado en sus cuernos; una máquina utópica para fabricar esculturas; un artista moliendo trigo, mostrando la plusvalía, la fuerza viva de su trabajo; otra que promete euros al que ponga pesos y una obra compleja para enunciar un reclamo del ocio. En un muro se vislumbra la imagen evanescente de un dólar dibujado con billetes que fueron desgastados en la pared y abandonados en el piso. La muestra entera puede verse como un gesto heroico o como un fiel espejo de nuestro acontecer, de las "pequeñas estafas financieras", las gestiones un poco fraudulentas y la violencia imperante, como "La revolución de los barrabravas" o "Foto locus". Los videos exhiben con humor (http://vimeo.com/61931182) al coleccionista Gustavo Bruzzone, sometido a la tortura por reunir arte Light, o al artista Pablo Siquier, castigado por pintar abstracciones.

El sábado por la tarde la vida real interrumpió el clima de fiesta de fin de curso. La obra de Alejandrina Solá, representativa del campo expandido del arte, consiste según figura en el catálogo, en "una conferencia de Osvaldo Bayer sobre Severino Di Giovanni". A sus 86 años, apareció el escritor en medio de la escenografía de cartón. Vico se refiere justamente a las situaciones verosímiles e inverosímiles, a ese tiempo en que la realidad se suspende, y dice: "decidís creer, no creer, creer una parte, porque sabés que no es tan cierto ni tan mentira".

Como Thomas De Quincey en "El asesinato considerado como una de las Bellas Artes", un ensayo que relativiza con lúcido humor las cuestiones filosóficas, estéticas y morales del crimen, Melina Ruiz Natali escribe "La estética del bandolero". Con una ética laxa, cuenta que llegó a "pensar en la estética del robo cometido por el intelectual". Y agrega: "Se tiende a asociar a una manera de hacer justicia cultural. El intelectual que recibe bajos salarios, y que, en un sutil acto de protesta contra el capitalismo, le roba libros a multinacionales. [...] hay algo en el gesto del intelectual, que celebra ciertos actos del hurto como acciones justas". En suma, la Fundación Vairoletto abre el telón para mostrar un universo que no es el real pero se le parece demasiado.

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