Con pocos elementos, pero bien aprovechados, tomándose el debido tiempo para investigación y registro, aplicando un ritmo narrativo adecuado a la zona, y música de sentidas variaciones a partir de un clásico folklórico, su equipo va registrando paisajes, quehaceres, expectativas de los pobladores, y, por supuesto, recriminaciones a la clase política (un ejemplo muy significativo: como solución a la recesión y la falta de pago, un diputado instaló un casino justo frente a la cooperativa de los colonos).
Hay espacio para la belleza del paisaje juntoa la dureza de la cosecha al rayo del sol, para que veamos las aves negras siempre revoloteando sobre los habitantes, y sentir el quejido del carro de bueyes, o los resoplidos del motorcito a explosión del viejo tractor que lleva un chofer rubio, en patas sobre la máquina, un muchacho que se pregunta si tendrá que volver a la Europa de donde vino el abuelo. Y está también la mujer que recuerda su infancia en el monte, cuando debía salir a las 4 de la mañana para llegar a la escuela, y las maestras, preguntándose con qué cara enseñar y con qué plata alimentar a los chicos. De los entrevistados, sobresale un viejo de ascendencia ucraniana y lucidez implacable. Refiriéndose humorísticamente al modo en que molinos y secaderos bicicletean a los cosecheros, concluye, muy pícaro,
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