El Gobierno y el Banco Central (BCRA) insisten en que el nivel actual de los encajes bancarios es el adecuado. Sin embargo, estos actúan como una manguera que estrangula la liquidez del sistema bancario: encarecen y restringen el crédito disponible, lo que a su vez ahoga financieramente a los deudores y termina disparando los niveles de morosidad. Como resultado, explican desde la city, el spread entre tasas activas y pasivas alcanzó un promedio de 2,8 en lo que va de 2026, el mayor registro de los últimos 14 años.
Ante morosidad récord y alta brecha de tasas, se reactivó el debate sobre los encajes bancarios
A pesar de la defensa oficial sobre los encajes, su alto nivel restringe y encarece el crédito, afectando la morosidad y llevando el spread de tasas a un máximo de 14 años.
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El crédito en Argentina representa apenas un 15% del PBI.
En una entrevista mediática, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, defendió el nivel actual de los encajes bancarios y aseguró que no planea bajarlos. "Primero, no son altos en términos históricos. El sistema financiero argentino funcionó bien con un encaje promedio del 15%, hoy estamos en 11-12%", dijo y agregó: "Vos tenés que mirar el encaje efectivo: cuántos pesos hay frenados en el BCRA para resguardar los depósitos contra la cantidad de depósitos, y mirar los componentes. No es lo mismo el encaje en un depósito a la vista que vos te lo podés llevar en cualquier momento que en un plazo fijo donde el encaje efectivo es cero. La cantidad de dinero encajada depende de la estructura de los depósitos".
Esta decisión, entre otras que tomó el tándem MECON-BCRA, contribuyó a la suba de tasas de las últimas semanas, resultado de una ajustada liquidez. Lo que sucedió, por un lado, fue que una creciente demanda dolarizadora fue neutralizada por el ofrecimiento de bonos dólar linked, y algunas ventas oficiales en el spot.
En cuanto a los encajes, desde la autoridad monetaria entienden que, además de inmovilizar el dinero, los encajes cumplen la función de influir sobre los agregados monetarios. En ese sentido, la decisión de subirlos el año pasado, como fue expresado varias veces por diversos funcionarios, fue para acompañar la caída en la demanda de dinero. Y, en estos momentos, no ven necesario actualizar su nivel porque la inyección de liquidez se realiza con la compra de reservas (algo que no se cumple en todas las oportunidades porque muchas veces son esterilizadas). Esta decisión de secar la plaza de pesos ayuda a equilibrar el nivel del dólar, pero trae consecuencias en las tasas activas.
Encajes, poca liquidez y altas tasas: ¿un techo para la recuperación económica?
Al respecto, desde GMA Capital analizaron: "De regreso a la idea de secar la plaza, si bien contribuye a contener las presiones cambiarias, tiene costos sobre las condiciones financieras de la economía, especialmente cuando se traslada a las tasas activas. En un contexto donde el costo del crédito se ubica muy por encima de las tasas pasivas, la suba de tasas termina afectando la recuperación de la actividad y restringiendo el financiamiento privado".
La entidad remarcó que, si bien el Central redujo el piso de integración diaria de encajes del 95% al 65% y la exigencia sobre depósitos a la vista del 50% al 45%, el esquema continúa en niveles históricamente elevados. "La decisión tiene un impacto directo sobre la capacidad prestable de los bancos y ayuda a explicar por qué el costo del crédito permanece elevado", profundizó.
Así, la radiografía actual de la dinámica entre las tasas activas y pasivas es clara: mientras la BADLAR promedió apenas 21%-22% TNA en julio, la tasa promedio de préstamos personales se ubicó en torno al 66% TNA. Como resultado, explican desde la city, el spread entre tasas activas y pasivas alcanzó un promedio de 2,8x en lo que va de 2026, el mayor registro de los últimos 14 años.
De todos modos, la mirada es un poco más positiva de cara a fin de año. Luego de 19 meses consecutivos de aumento, la irregularidad del crédito a familias descendió levemente en junio, de 12,8% a 12,7%. En la misma línea, el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, afirmó que la mora bancaria habría alcanzado un máximo durante el segundo trimestre, lo que podría abrir espacio para una recuperación gradual del crédito durante la segunda mitad del año.
Aun así, el panorama sigue siendo desafiante, explican desde GMA Capital: "Los préstamos personales continúan exhibiendo el mayor nivel de mora dentro del segmento de personas (15,9%), seguidos por tarjetas de crédito (11,7%) y adelantos (6,4%). Además, el stock de préstamos personales volvió a caer en términos reales en julio (-0,7% mensual), acumulando 10 meses consecutivos de retroceso frente a la inflación".
El crédito en Argentina es muy bajo con respecto a la región
El crédito en Argentina representa apenas un 15% del PBI, mientras que en Brasil supera al 80%, en Chile al 100%, en zona Euro el 80-100%, en Estados Unidos al 200%, plasmaron en el último informe económico de Fidelitas. "La base radica en lo elevado de la tasa real. Y la tasa real en Argentina es extremadamente positiva", aseveraron.
La base, detallaron, se rige en gran medida por dos factores. El primero es la expectativa de riesgo (cuanta menor certeza de largo plazo hay, menos crédito a tasas de riesgo razonables existe). Y el segundo es la disponibilidad de dinero en la calle. Para estos expertos, como la masa monetaria sufrió un apretón importante por parte del Gobierno para contener la poca demanda de pesos, el crédito privado se encuentra ahogado por el nivel de encajes no remunerados.
Al respecto, repasaron: en países avanzados, como Estados Unidos o toda la zona Euro, el nivel de encajes oscila entre el 0% y el 1,5%. En Brasil es el 20%, en México es el 10%, y en Chile el 4,5%. "En Argentina los bancos deben inmovilizar el 45% de sus depósitos en concepto de encajes. Sobre el 55% restante de disponibilidad, el 12,5% se encuentra en situación de mora. Eso obliga a los bancos a buscar ganancias prestables sólo sobre el 40% de su capacidad real", añadieron.
"Las tasas, que podrían ser mucho más bajas, se duplican (el 100% real) en gran medida por estos efectos", determinaron. "El mayor riesgo de liquidez se concentra, sin embargo, en el crédito no bancario (billeteras virtuales y plataformas fintech), que al incorporar masivamente a sectores juveniles y de menores recursos de la población informal sin historial crediticio, llevó la tasa de morosidad en este segmento electrónico hasta un crítico 38%, registrándose inclusive impagos recurrentes en los planes destinados a la refinanciación de deudas previas", señalaron.





