Mientras Kristalina Georgieva se encontraba en Argentina y tras la suba de la calificación de deuda soberana de Moody's, los principales bancos internacionales sacaron sus informes de análisis sobre la situación de Argentina. En su mayoría, mantienen una visión favorable sobre las perspectivas económicas del país, aunque con algunas observaciones sobre todo vinculadas al crecimiento.
Mientras Citi consideró que el escenario global comenzaría a jugar a favor de los mercados emergentes -algo todavía en "veremos" si la Fed llega a subir las tasas esta tarde-, Barclays sostiene una mirada positiva sobre el proceso de consolidación macroeconómica y J.P. Morgan ajustó levemente a la baja su previsión de crecimiento para 2026 tras un dato de actividad más débil de lo esperado.
El denominador común de los informes es que un contexto internacional más benigno, con menores presiones inflacionarias, una eventual flexibilización monetaria de la Reserva Federal y una mayor estabilidad financiera, podría mejorar las condiciones para los activos argentinos durante la segunda mitad del año.
El principal riesgo: el frente externo y la incertidumbre global
Citi considera que los factores que dominaron los mercados durante el primer semestre —la incertidumbre sobre las tasas en Estados Unidos, la volatilidad geopolítica y la escalada del petróleo— comienzan a moderarse. Pese a esa visión optimista de Citi, el petróleo Brent continúa por encima de los u$s80, favoreciendo las exportaciones de Argentina, pero manteniendo la incertidumbre en los mercados internacionales, lo que dificulta que el riesgo país perfore los 400 puntos básicos.
En ese escenario, la entidad mantiene una recomendación positiva sobre la renta variable emergente y proyecta un avance cercano al 12% para el índice MSCI Emerging Markets hacia fin de año.
Sin embargo, el propio banco advierte que ese escenario dependerá de que la inflación en EEUU continúe desacelerándose. En una presentación sobre Argentina y Uruguay, de la que participó Ámbito, el economista jefe de Citi Research para el Cono Sur, Ricardo Dessy, señaló que el principal riesgo para el programa económico argentino proviene del frente externo.
"La mayor amenaza global es la suba de tasas. Sería muy malo porque nos encuentra en pleno proceso de compra de reservas y podría afectar la continuidad del programa", afirmó.
Para el economista, una política monetaria más restrictiva de la Reserva Federal fortalecería al dólar, endurecería las condiciones financieras internacionales y reduciría el flujo de capitales hacia los mercados emergentes. "Sería como que nos sacaran la escalera mientras estamos pintando el techo", graficó.
Más allá de ese riesgo, Citi mantiene una visión "moderadamente optimista" sobre la economía argentina y destaca cuatro pilares que sostienen el programa económico: la consolidación del equilibrio fiscal, la recuperación de las reservas internacionales, la desaceleración de la inflación y el crecimiento de las exportaciones, impulsado principalmente por los sectores energético y minero.
La incertidumbre global sigue afectando a los mercados emergentes
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Barclays mantiene una visión constructiva
En el plano local, Barclays continúa mostrando una perspectiva positiva sobre el programa económico, aunque revisó algunas de sus estimaciones fiscales.
La entidad proyecta un superávit primario equivalente al 1,1% del PBI en 2026, por debajo del cálculo anterior, como consecuencia de una recaudación afectada por la desaceleración de algunos sectores de actividad y por la reducción de determinadas alícuotas impositivas.
No obstante, destacó que el gasto primario continúa bajo control y acumuló una caída real cercana al 2% durante el primer semestre, un factor que, según el banco, sigue respaldando el proceso de consolidación fiscal. Al mismo tiempo, Barclays advirtió que una desaceleración más pronunciada en sectores intensivos en empleo podría transformarse en un desafío para la sostenibilidad política del programa económico.
J.P. Morgan ajusta el crecimiento, pero mantiene una mirada positiva
J.P. Morgan, por su parte, redujo su proyección de crecimiento para 2026 desde 3% hasta 2,7%, luego de conocerse un dato de actividad correspondiente a mayo inferior al esperado. Pese al recorte, el banco continúa esperando una recuperación gradual durante la segunda mitad del año, impulsada por la desinflación, una mejora del ingreso real de los hogares y una expansión del crédito.
En materia fiscal, mantiene la expectativa de un presupuesto equilibrado para este año y proyecta un superávit comercial cercano a u$s25.000 millones, mientras estima que las reservas internacionales brutas aumentarán en alrededor de u$s9.500 millones, hasta ubicarse cerca de u$s50.000 millones hacia fin de 2026.
Por último, para destacar sobre las acciones argentinas, J.P. Morgan ratificó su recomendación "Overweight" sobre Vista Energy, con un precio objetivo de u$s93 por acción, mientras que UBS reiteró su recomendación de compra y un target de u$s87.
Ambas entidades destacaron los resultados del segundo trimestre, el crecimiento de la producción, la mejora del EBITDA y la integración de los activos adquiridos a Equinor como los principales motores del desempeño de la petrolera.