Corrida bancaria: comienzan a registrarse las primeras colas en los bancos de Moscú

Finanzas

La decisión de desconectar algunos bancos rusos del sistema financiero internacional SWIFT y las duras sanciones económicas que se preparan para presionar a Vladimir Putin a cesar el ataque contra Ucrania, comenzó a generar sus primeras consecuencias.

El Presidente de Estados Unidos, Joe Biden y la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, anunciaron ayer su intención de suspender a los bancos rusos del SWIFT y de paralizar los activos internacionales del Banco Central de Rusia dentro de la batería de medidas económicas de respuesta contra el Kremlin. En el día 4 del conflicto entre Rusia y Ucrania, los ciudadanos rusos comienzan a agolparse en los bancos para retirar dinero.

“Esto asegurará que estos bancos sea desconectados del sistema financiero internacional y dañará su habilidad de operar globalmente”, expresaron las principales potencias occidentales en un comunicado firmado por la Comisión Europea, Francia, Alemania, Italia, Canadá, Reino Unido y EEUU.

Estas medidas que serán instrumentadas en los próximos días van específicamente destinadas a bloquear el financiamiento para el conflicto armado iniciado por Vladimir Putin y aislarlo internacionalmente, lo que impactará de lleno sobre la economía. Pese a su gran cantidad de reservas, este tipo de medidas bloqueará la voluntad de prolongar el conflicto. Ante la fuerte incertidumbre del impacto que tendrá en las finanzas, los ciudadanos rusos comenzaron a acercarse a los bancos para retirar dinero y se registran las primeras filas.

Así lo registró el periodista Jason Corcoran en su cuenta oficial de Twitter: "La corrida bancaria de Moscú: una cola para un cajero automático Tinkoff en el centro comercial Liga en Khimki. Hay unas 70 personas en la fila. Testigos oculares dicen que el dinero en el cajero automático se acaba en 40 minutos".

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Esta medida comenzó por ahora con algunos "bancos rusos seleccionados" y es la sanción más dura de las impuestas a Moscú tras la invasión a Ucrania. La desconexión por ahora no será total ya que se busca seguir permitiendo el pago de ciertos productos. Vetarlo totalmente de la red de pagos SWIFT impedirá, por ejemplo, transferir los beneficios de la producción energética, que suponen más del 40% de los ingresos del país.

Cuando se practique en su totalidad, esta medida provocaría que las materias primas rusas de exportación como petróleo, gas, carbón o metales queden congeladas, así como también los activos en el extranjero del Estado ruso y de oligarcas rusos. Además de bloquear prácticamente el comercio y las transacciones internacionales, dejaría a la banca rusa sin acceso a dólares y euros. Los países dudaban en aplicarla porque podría tener también repercusiones considerables en el sistema financiero internacional, pero finalmente optaron por comenzar a implementarla con algunos bancos.

Esto supone un castigo adicional porque el Banco Central ruso tiene reservas de u$s600.000 millones que no tendrán libre disponibilidad en el exterior. Así, se congelarán los activos para imposibilitar la conversión de estos en recursos líquidos con los que financiar la guerra.

¿Cuál es la alternativa para el Banco Central ruso?

En las últimas horas, Elvira Nabiullina Presidenta del Banco Central de Rusia aseguró que Rusia tiene "los recursos necesarios y las herramientas necesarias para mantener la estabilidad financiera". Sin embargo, mañana será un día clave para resistir los impactos de las medidas.

El banco central de un país puede intervenir para evitar un colapso utilizando sus reservas -en forma de oro y divisas- para comprar su propia moneda en los mercados de divisas. Esto puede evitar que el precio del rublo siga en caída.

Con la incertidumbre y el miedo en los mercados financieros sobre la invasión rusa, las importantes restricciones al flujo de capitales hacia Rusia y la congelación de las reservas de divisas del Banco de Rusia, nada se opone a un colapso del rublo. El lunes, cuando se abran los mercados de divisas, todo el mundo venderá rublos y nadie, incluido el Banco de Rusia, los comprará.

Las corridas bancarias infligirían un gran daño al sistema financiero ruso. La escasez de importaciones cruciales y la imposibilidad de pagarlas paralizarían la producción nacional. Sin capacidad para financiar los déficits crecientes, el gobierno ruso podría recurrir a la impresión de dinero, provocando una hiperinflación como la que se produjo en Alemania en la República de Weimar.

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