El regreso del crédito hipotecario reactivó operaciones inmobiliarias que permanecían frenadas desde hacía años. Con propiedades todavía lejos de sus máximos históricos en dólares y bancos que volvieron a competir por clientes, miles de familias retomaron la posibilidad de comprar vivienda propia. Sin embargo, detrás del entusiasmo inicial apareció una preocupación cada vez más visible: el peso de las cuotas UVA sobre los ingresos mensuales.
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Créditos hipotecarios: cuánto se paga hoy por una propiedad de u$s100.000 y claves para no ahogarse con la cuota
Bancos exigen ingresos altos para acceder a préstamos UVA. Qué mirar antes de firmar y cómo evitar que la cuota complique el bolsillo y que el sueldo alcance.
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Créditos hipotecarios: cuánto se necesita para comprar una vivienda de u$s100.000 y por qué dos bancos dominan el mercado
Las cuotas de los créditos hipotecarios UVA ya parten desde valores cercanos a un alquiler premium y los bancos endurecen el análisis de ingresos para evitar riesgos de mora
Hoy, financiar una propiedad de u$s100.000 ya implica afrontar cuotas iniciales que parten cerca de $770.000 en las entidades con menor tasa y superan ampliamente $1,4 millones en los bancos más caros. Con inflación todavía elevada y salarios que no siempre acompañan el mismo ritmo, especialistas advierten que el verdadero desafío no pasa solamente por acceder al crédito, sino por sostenerlo durante los próximos años.
Según proyecciones realizadas sobre créditos UVA a 20 años con financiación del 75%, la cuota promedio ya ronda $988.000 mensuales y podría superar $1,4 millones hacia fines de 2027 si la inflación mensual se mantiene entre 2% y 2,5%.
Cuotas que suben más rápido que los salarios
Andrés Salinas, economista y docente de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), explicó que la relación cuota-ingreso que muestran los bancos al inicio del crédito representa apenas una fotografía inicial. Planteó: “Todos los bancos hablan de una relación cuota ingreso de entre 25% y 30%, pero eso se utiliza solamente al comienzo”.
El economista remarcó que la cuota ajusta todos los meses por inflación, mientras que los salarios rara vez evolucionan con la misma velocidad. Por ese motivo, consideró que la variable más importante no es solamente el ingreso actual, sino la capacidad futura de recomposición salarial.
“La clave es tener una actualización salarial que trate de ir lo más parecido y rápido a la inflación para que el peso de la deuda se mantenga estable”, explicó.
El análisis empieza a resultar central para familias que hoy acceden al crédito muy cerca del límite permitido por los bancos. En muchos casos, el valor inicial de la cuota ya consume una porción importante de los ingresos mensuales.
Salinas comparó dos escenarios extremos dentro del sistema financiero actual. En el Banco Nación, con tasa cercana al 6% para clientes con acreditación de sueldo y buen scoring, la primera cuota ronda $770.000 y un año después se aproxima a $1 millón.
La situación cambia drásticamente en entidades con tasas más elevadas. En bancos que trabajan con tasas cercanas al 15%, como algunas líneas privadas, la cuota inicial supera $1,4 millones y puede acercarse a $1,8 millones apenas doce meses más tarde. Remarcó el economista: “De acá la importancia de buscar siempre el banco con la tasa más baja”.
El fantasma de la mora empieza a aparecer
Aunque los niveles todavía resultan bajos, el mercado comenzó a detectar los primeros casos de mora en créditos hipotecarios UVA otorgados durante la nueva etapa de expansión.
Según datos del sector, la morosidad ya se aproxima a 1,4%, cerca de máximos históricos para este tipo de financiamiento. Aun así, los especialistas aclaran que continúa muy por debajo de otros productos bancarios.
Para Salinas, parte del problema surge porque durante los primeros meses de reactivación algunas entidades flexibilizaron requisitos y permitieron acceder a créditos a familias con ingresos menos estables o escasa capacidad de cobertura ante subas de cuota: “Las condiciones más laxas permitieron acceder a personas que no tenían ingresos tan indexados o una situación laboral tan sólida”.
También aparece otro fenómeno: hogares con ingresos altos, pero muy exigidos frente al ajuste permanente de las cuotas: “El salario real comenzó a caer y eso complicó la situación de familias que tomaron deuda a tasas altas”, alertó.
José Rozados, director de Reporte Inmobiliario, consideró que el principal riesgo aparece cuando los solicitantes incorporan ingresos de terceros únicamente para calificar.
“Esa es una situación que hay que evitar y donde generalmente aparecen complicaciones de pago más adelante”, expresó.
El analista inmobiliario insistió en que el crédito hipotecario exige una evaluación mucho más profunda que el simple cálculo de la primera cuota. Rozados Indicó: “Lo fundamental es analizar la capacidad de evolución futura de los ingresos, la estabilidad laboral y las posibilidades reales de crecimiento económico familiar”.
Qué propiedades se compran hoy con crédito
La recuperación hipotecaria empezó a mover especialmente operaciones entre u$s70.000 y u$s100.000, segmento donde se concentra buena parte de la oferta de departamentos usados en grandes ciudades.
En barrios medios de la Ciudad de Buenos Aires, ese rango permite acceder a departamentos de dos o tres ambientes usados, mientras que en ciudades del interior aparecen opciones más amplias e incluso casas pequeñas.
Rozados consideró que el escenario actual todavía presenta oportunidades para compradores con acceso al financiamiento. “Los valores inmobiliarios en dólares todavía se encuentran por debajo de los máximos de otros ciclos”, analizó.
El especialista remarcó que históricamente las mejores oportunidades suelen aparecer cuando el mercado todavía no terminó de recuperarse y el crédito recién empieza a reactivarse.
Para Luis Hauserman, contador público y consultor inmobiliario, el contexto todavía favorece a quienes logran acceder a tasas competitivas. Explicó: “Las mejores oportunidades de compra suelen aparecer en etapas donde el mercado todavía no terminó de recuperarse”.
El experto agregó que el dólar relativamente estable también permitió que los precios de las propiedades continúen por debajo de la inflación acumulada de los últimos años.
Qué mirar antes de sacar un crédito UVA
Los especialistas coinciden en que el foco principal debe colocarse sobre la estabilidad laboral y la evolución futura de los ingresos.
Hauserman consideró que muchas familias concentran toda la atención sobre la cuota inicial y subestiman el comportamiento futuro del crédito: “La verdadera clave está en la capacidad de sostener el pago en el tiempo”.
También remarcó que cuando los salarios evolucionan por debajo de la inflación durante períodos prolongados aparece el riesgo de deterioro financiero.
En paralelo, Salinas recomendó que cada familia se haga preguntas concretas antes de firmar un préstamo hipotecario: si podrá mantener ingresos estables, si existe margen para mejorar salario, cambiar de empleo o generar ingresos complementarios. “Son preguntas que ayudan a entender cómo está parada cada persona frente a una deuda de largo plazo”, señaló.
Otro punto importante pasa por la relación entre UVA y dólar. Según el economista de la UNLaM, actualmente el escenario resulta más favorable para tomar crédito que para cancelar anticipadamente cuotas.
Amplió: “Para que convenga salir a precancelar se necesitaría una devaluación que genere otra relación entre UVA y tipo de cambio”.
Rozados, por su parte, relativizó la idea de una explosión incontrolable de cuotas mientras exista estabilidad macroeconómica y continuidad laboral. “Si no aparece pérdida de empleo o caída fuerte de ingresos, difícilmente la cuota se vuelva impagable”, analizó.
De todos modos, el mercado observa con atención la evolución de salarios, inflación y empleo formal. Allí se definirá buena parte de la sostenibilidad futura del nuevo ciclo hipotecario argentino.
Hauserman concluyó: “La estabilidad laboral y la evolución de los ingresos seguirán siendo las variables más importantes para cualquier deudor UVA”.






