El mes de mayo comienza con un cambio marcado en la estrategia de los inversores. Luego de un período dominado por el carry trade y la compresión de tasas, el mercado entra en una etapa de mayor selectividad, donde la prioridad pasa por preservar rendimientos y reconfigurar carteras frente a un nuevo escenario financiero, apostando principalmente por bonos.
Rotación en pesos: del corto al largo plazo
Dentro del universo en pesos, la principal tendencia es la salida de los bonos CER de corto plazo. Estos instrumentos, especialmente los que vencen en 2026, quedaron con tasas reales negativas, lo que reduce significativamente su atractivo.
En este contexto, gana consenso la idea de migrar hacia bonos CER más largos, con vencimientos en 2027 o 2028, que todavía ofrecen tasas reales positivas en torno al 6% al 7%. Como resumió el contador y asesor financiero Matías Battista, los tramos cortos “están rindiendo con tasa negativa”, por lo que tiene sentido reposicionarse en la parte media de la curva para sostener cobertura inflacionaria con mejor rendimiento.
El carry trade pierde protagonismo
Las letras del Tesoro, que fueron la estrella de los últimos meses, empiezan a quedar relegadas. La baja en las tasas (desde niveles superiores al 30% hacia la zona del 24%-26%) debilitó el atractivo de la tasa fija.
Si bien en los últimos días hubo una corrección que elevó algo los rendimientos, el mercado coincide en que ya no se trata de una oportunidad tan clara. La caída de tasas, sumada a un tipo de cambio relativamente estable, reduce el potencial del carry trade como estrategia dominante.
“En un contexto donde el tipo de cambio oficial se mueve a un ritmo controlado y las brechas se mantienen contenidas, el mercado empieza a internalizar un escenario de atraso cambiario creciente. Bajo esta lógica, el carry trade empieza a perder atractivo relativo”, comentó el analista financiero Ezequiel Agustín Vega.
Aun así, no se descartan movimientos tácticos en el corto plazo si el dólar muestra volatilidad, aunque la tendencia general apunta a reducir exposición en este segmento.
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Dentro del universo en pesos, la principal tendencia es la salida de los bonos CER de corto plazo, ya que quedaron con tasas reales negativas.
Dolarización de carteras, el nuevo eje
Con este telón de fondo, la dolarización vuelve a ocupar un lugar central. Muchos inversores que estaban posicionados en letras comienzan a migrar hacia activos en dólares, buscando cobertura y estabilidad.
El asesor financiero Fernando Villar indicó que es momento de “ir dolarizando cartera” para quienes venían haciendo carry trade. Este movimiento no responde solo a expectativas cambiarias, sino también a la necesidad de diversificar riesgos en un contexto donde las tasas en pesos pierden atractivo.
“Creemos que la deuda soberana en dólares presenta algo más de upside que sus pares en pesos”, señalaron los estrategas de Portfolio Personal Inversiones.
En este marco, a diferencia de otros momentos, la estrategia en bonos soberanos en dólares cambia de enfoque. Ya no predomina la expectativa de subas de precio impulsadas por una caída del riesgo país, sino la búsqueda de renta.
En este sentido, títulos como el AE38 o el AO28 se posicionan como alternativas interesantes por los flujos que generan. Incluso en un escenario de precios estables, pueden ofrecer rendimientos cercanos al 7% anual en dólares.
La clave es entender que el potencial de compresión adicional del riesgo país es más limitado, por lo que el atractivo pasa por cobrar intereses más que por apostar a ganancias de capital.
Alternativas corporativas y regionales
Además de los bonos soberanos, aparecen otras opciones dentro del universo en dólares. Las obligaciones negociables de empresas con buena calificación crediticia ofrecen tasas cercanas al 6,5%, combinando riesgo moderado con retornos competitivos.
“Nuestras recomendaciones de largo plazo se enfocan en créditos defensivos de alta calidad, privilegiando emisores con bajo apalancamiento, sólida cobertura de intereses y balances resilientes”, indicaron desde Adcap, haciendo referencia a títulos de compañías como Pampa Energía, YPF, Vista Energy, Tecpetrol e IRSA.
Por otro lado, crece el interés por diversificar fuera de Argentina. Fondos de bonos latinoamericanos y vehículos de renta variable regional permiten acceder a economías con mejores perspectivas relativas.
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