En qué invertir con el nuevo escenario financiero

Finanzas

Los inversores, con más incertidumbre que certezas. Opciones para invertir el dinero con el plan Massa.

Que los desequilibrios macroeconómicos en Argentina son muy grandes, no es algo novedoso. Y que encaminar la situación implicará costos y sacrificios, tampoco lo es.

Lo que sí podríamos considerar algo nuevo es que el ministro de Economía, Sergio Massa, hable abiertamente de la necesidad de un ajuste fiscal fuerte en las heridas más sangrantes del desequilibrio: subsidios a las tarifas se los servicios públicos, la planta de personal del Estados y la distribución y expansión de los planes sociales.

Lo anunciado por Sergio Massa en su conferencia inaugural fue un compendio de lineamientos con buenas intenciones. Sin embargo, eso es insuficiente. Para que un plan tenga éxito se necesitan dos condimentos esenciales: uno, que sea creíble; dos, que tenga apoyo político.

En esta línea, ambos ingredientes están en veremos. Por un lado, la credibilidad implica tomar medidas de fondo que ataquen la raíz de los problemas, asumiendo los costos políticos del caso. Por el otro, asumir dichos costos necesariamente implica que la dirigencia en su conjunto esté dispuesta a hacerlo.

Lo que sí está claro es que no hay ajuste posible sin dolor.

En el medio, los inversores, con más incertidumbre que certezas. Si bien al flamante ministro se le otorga el beneficio de la duda, reflejado en la estabilidad de las principales variables financieras en estas semanas, el tiempo apremia.

En la tensa calma del mercado, se esperan definiciones políticas de raíz que puedan mover el termómetro de la confianza. Así, lo que más urge son las definiciones en materia cambiaria, el desorden monetario del Banco Central y la poda de subsidios para mejorar el perfil del desequilibrio fiscal.

En qué invertir

Desde la óptica del inversor, la primera certeza que parecería darse en el corto plazo es que la inflación le ganará al dólar. Así, los instrumentos ajustados por el CER vuelven a ganar un lugar relevante en la preferencia dentro del menú. Sin embargo, la mayoría de dichos activos indexados pertenecen al sector público, lo que agrega un condimento del riesgo por el deterioro de la confianza inversora respecto a este inversor.

Al mismo tiempo, los bonos soberanos dólar han tenido una rebote desde mínimos históricos, más explicado por compras de oportunidad y un mejor clima externo. Hacia adelante, los precios estarán atados exclusivamente al éxito del avance concreto de las medidas que resuelven los problemas de fondo.

Dentro del espectro de los activos financieros argentinos, el sector privado luce en mejor forma que su par público, tanto en bonos como en acciones. Una parte no menor de los inversores buscaron refugio en las Obligaciones Negociables, llevando el premio de retorno ofrecido a un nivel, en mi criterio, escaso, para el desajuste macroeconómico a nivel agregado. Sin embargo, hay empresas con un excelente track record que brindan una sensación de seguridad robusta para el inversor que no es demasiado tolerante al riesgo.

Para quienes están dispuestos a exponerse al riesgo, con una visión de mediano plazo, las acciones domésticas lucen baratas. No es para cualquiera, pero sí hay empresas cuyos precios de mercado están muy disociados de su valor de largo plazo en un entorno de país más normalizado. Nuestros sectores más ponderados allí son Petróleo y Gas e Industria.

Finalmente, hay opciones para los que no desean exponerse ni a los vaivenes de la política ni a la ausencia de medidas económicas de fondo. Los cedears y los bonos corporativos grado de inversión en el exterior, son activos a considerar.

Como siempre señalo, la premisa es: “Dime qué riesgo estás dispuesto a correr y te diré en qué podés invertir”.

Head of Research & Strategy en Inviu

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