Dólar: ¿Qué espera el mercado para el corto plazo?

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Debido a la ralentización del ritmo de devaluación, las tasas implícitas en los futuros de dólar cayeron un 7% promedio.

El Banco Central aflojó el ritmo devaluatorio en mayo y con ese movimiento pinchó las expectativas de devaluación en el mercado de futuros de dólar la última semana. Según diversos analistas, que estimaron una merma de alrededor del 7% en promedio de las tasas implícitas en Rofex, la estrategia que aplica la entidad presidida por Miguel Pesce para no dejar retrasar el tipo de cambio genera algunas complicaciones en la balanza comercial y presiona el objetivo de acumulación de reservas.

En las primeras ruedas de mayo, el crawling peg viajó a un ritmo anualizado de 55% en promedio, según cálculos de la consultora Cohen, alrededor de 5 puntos por debajo de lo que había tocado en abril. “Esto se debe a que nos encontramos en un mes donde –históricamente– las liquidaciones del agro suelen ser de las más altas del año”, aclararon los analistas.

“Las tasas implícitas mostraron un ajuste promedio del 7,2%, siendo los meses de agosto y septiembre los de mayor ajuste (-11,5% y -9,9% respectivamente)”, estimaron en Cohen. “De esta manera, las implícitas pasan de un rango de 59%- 67% en el último viernes de abril a otro de 54%- 62% la semana pasada– sin contemplar los contratos de mayo–”, remarcaron.

En línea con estos cálculos, Javier Casabal, estratega de renta fija de Adcap, aseguró en diálogo con Ámbito que la merma de tasas implícitas expresa que el mercado “dejó de descontar un salto cambiario en el corto plazo”. Según el analista, los instrumentos que empiezan a ganar más terreno son los títulos que ajustan por CER, debido a la alta inflación. De hecho, una importante administradora de fondos le dijo la semana pasada a Ámbito que sólo le interesaban las colocaciones CER y a corto plazo.

En los despachos oficiales hacen las mismas cuentas. Explican que, cuando el mercado deja de esperar un salto devaluatorio, la tasa de los futuros de Rofex se asemeja a la tasa de rendimientos de los pesos. Esto ayudó al Banco Central esta semana, que tuvo menos presión para retocar al alza las tasas. ¿Contra qué buscan dar una señal de rendimiento real positivo? En el Gobierno admiten que tanto el dólar como las tasas no pueden seguir de manera lineal la evolución mensual de la inflación, sino que tienen puesta la mira en el mediano plazo. En el caso de los rendimientos en moneda local, buscan que la tasa efectiva anual tenga alguna similitud con el ritmo de inflación anualizada.

A mediados de esta semana, las tasas implícitas volvieron a subir un poco, debido a que entre martes y jueves “volvieron a devaluar un poco más”, dice Casabal. “Liquidaron menos los exportadores y las compras del central, que venían cerca de 100 millones por día, cayeron a 5 millones el martes y vendieron 20 millones el miércoles”, apuntó el analista.

La estrategia cambiaria, dice Casabal, tiene algunos riesgos. Sobre todo por el tipo de “incentivos” que se dan a los agentes económicos. Si todo el mundo asume que el dólar mañana va a estar más caro que hoy, eso provoca dos efectos -dice Casabal-: por un lado desalienta exportaciones, porque el tipo de cambio de un día es peor que el de los subsiguientes; y por otro lado estimula el adelanto de importaciones. Eso, dice el analista, aprieta sobre la acumulación de reservas, un objetivo fundamental para construir la fortaleza de la economía doméstica y una de las metas “cuantitativas” del acuerdo con el FMI.

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