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29 de julio 2026 - 21:40

Las anclas antes que la deuda: por qué el Gobierno deja pasar otra ventana para regresar a los mercados

Aunque el riesgo país se sostiene cerca de mínimos en casi una década, desde Economía consideran que aún no es el momento de salir a buscar financiamiento externo.

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Desde el Ministerio de Economía consideran que no estan dadas las condiciones para una gran emisión internacional.

El nivel actual del riesgo país reabrió una pregunta que sobrevuela la city desde hace varias semanas: ¿por qué el Gobierno todavía no vuelve al mercado internacional de deuda si las condiciones financieras mejoraron de manera significativa para la Argentina?

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En el Ministerio de Economía parecen entender que todavía no es el momento. Más bien, la estrategia oficial consiste en consolidar primero las anclas del programa económico y, recién después, aprovechar una reapertura del crédito externo. En concreto, el equipo comandado por Luis Caputo considera que emitir ahora implicaría convalidar un costo financiero demasiado elevado cuando todavía existe margen para seguir reduciendo el riesgo país.

El razonamiento quedó plasmado en una reciente exposición de Criteria, de la cual Ámbito formó parte. Allí, los especialistas repasaron la hoja de ruta del programa económico y deslizaron que el mercado todavía no premia del todo la mejora de los fundamentos macroeconómicos.

La explicación comienza por el frente fiscal, donde el número reciente fue "inesperado", según el Head of Research & Strategy de Criteria, Gustavo Araujo, en referencia al resultado de junio. En efecto, aclaró que "hay cierto agotamiento en cuanto a cómo alcanzar el superávit primario" por parte del Gobierno, pero remarcó que el ancla fiscal supone uno de los "pilares innegociables" del programa económico.

En esa línea, el informe destaca que la Argentina consiguió sostener durante más de dos años consecutivos el superávit fiscal, un cambio de régimen que permitió eliminar la dominancia fiscal sobre la política monetaria, sanear buena parte del balance del Banco Central (BCRA) y acompañar una fuerte desaceleración de la inflación.

Evolución del resultado fiscal.

Al respecto, Araujo aseguró que "el mercado descuenta para 2027 inflaciones mensuales por debajo del 2%", una expectativa que explica parte del renovado interés de los inversores por los activos argentinos.

El plan financiero del Gobierno

En cuanto al Programa Financiero 2026-2027 que presentó el Gobierno, Araujo destacó que fue "muy bien recibido por el mercado". La hoja de ruta oficial prevé cubrir las necesidades de financiamiento sin recurrir, por ahora, a una emisión soberana en dólares.

Según el informe de Criteria, el programa financiero de 2026 ya aparece completamente cubierto e incluso deja un colchón de liquidez para enfrentar parte de los compromisos de 2027. El verdadero desafío recién aparece el año próximo, cuando aumenten los vencimientos y la necesidad de acceder nuevamente al financiamiento externo.

"La intención del Gobierno es anular cualquier posibilidad de default", sostuvo Araujo. Por esa razón, añadió que "al Gobierno no le interesa convalidar las actuales tasas y salir al mercado pese a la baja del riesgo país".

La lectura dentro de Criteria es que, posiblemente, la mejora del crédito argentino todavía no terminó. "No creemos que los flujos de dinero vayan a asentarse sobre la deuda soberana argentina en dólares, al menos hasta que se despeje el panorama electoral de 2027", explicó.

Por su parte, Flavio Castro, analista de Asset Management de Criteria, puso números a la prudencia oficial: "Si la Argentina saliera al mercado hoy, la tasa estaría entre el 8% y el 9%".

La espera también implica costos

No todos, sin embargo, creen que la estrategia esté exenta de riesgos. Consultado por Ámbito, el economista Federico Glustein coincidió en que el Gobierno tiene fundamentos para evitar una colocación prematura. "Tiene razón en no querer convalidar una tasa demasiado alta para una emisión grande", señaló.

Con el rendimiento del Treasury estadounidense a 10 años en torno al 4,6%-4,68%, explicó que una colocación soberana argentina todavía podría terminar pagando una tasa superior al 9% anual, una vez incorporada la prima de riesgo y el costo propio de una nueva emisión.

No obstante, advirtió sobre el otro extremo. "También corre un riesgo real si se enamora de la idea de esperar la tasa ideal de mercado", sostuvo.

Para Glustein, mientras el Tesoro pueda cubrir las necesidades financieras mediante organismos multilaterales, privatizaciones, emisiones locales en dólares y el propio flujo de caja, la decisión de postergar la salida al mercado luce razonable y, de hecho, coincide con la estrategia que plantea el ministro Caputo.

Pese a ello, recordó que el calendario financiero será más exigente de cara al próximo año. "La Argentina tiene por delante un muro de más de u$s32.000 millones de vencimientos en moneda extranjera en 2027, incluyendo intereses, justo en un año electoral complejo, y deberá recurrir a una importante ingeniería financiera para cumplir con las obligaciones", puntualizó.

Los dólares, el otro frente

Mientras posterga el regreso a Wall Street, el Gobierno de Javier Milei enfrenta otro desafío menos visible: la creciente demanda privada de divisas. La salida del cepo, la recuperación de la actividad y la normalización financiera empezaron a incrementar el consumo de dólares por múltiples canales. "El giro de dividendos de las compañías extranjeras es una máquina de consumir dólares", resumió Araujo.

Giro de dividendos por parte de las compañías.

Desde Criteria sostienen que el desafío pasa por garantizar un programa financiero sólido en moneda dura, mientras el BCRA acumula reservas gracias al aporte del agro, las compras en el Mercado Libre de Cambios (MLC) y el creciente acceso de las empresas al financiamiento externo.

En ese escenario, Araujo subrayó que "el agro todavía tiene un potencial de producción del 40%", mientras advirtió que el desarrollo del mercado de capitales todavía muestra una fuerte concentración sectorial: "No hay tantas ON de mineras como de petroleras".

La otra cara del programa económico es que la recuperación sigue siendo desigual. "Hay sectores perdedores" en los que el Gobierno "no se va a meter", dijo el ejecutivo, en referencia a ramas como la industria textil, que continúan rezagadas respecto del dinamismo mostrado por el agro, la energía y la minería.

Frente externo y contexto global

A esa realidad doméstica se suma un escenario internacional más complejo. "El mercado global está completamente dividido; nos vamos a tener que acostumbrar a convivir con tasas de interés más volátiles", sostuvo Nicolás Max, director de Asset Management de Criteria.

"Creo que el mercado es más eficiente que la Reserva Federal (Fed) a la hora de las proyecciones económicas", agregó el ejecutivo, al tiempo que descartó que el desembarco de Kevin Warsh al frente del banco central estadounidense implique una conducción condicionada por el presidente Donald Trump: "Warsh no es un títere".

Con las tasas largas de Estados Unidos todavía elevadas y un costo financiero internacional que permanece alto, en el Palacio de Hacienda creen que no hay urgencia para volver al mercado. La apuesta oficial es que el tiempo juegue a favor para llegar con un riesgo país más bajo, mayor acumulación de reservas y una inflación consolidada por debajo del 2% mensual antes de abrir nuevamente la puerta del crédito voluntario.

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